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11/23/2009

RBD09/Reflexiones

Blogósfera
La blogósfera argentina ya es lo suficientemente grande como para que empiecen a advertirse matices que hasta hace poco pasaban desapercibidos, perfiles y orientaciones diferentes y hasta algunos quiebres y diferencias. Todo esto, lejos de ser conflictivo (aunque a veces lo sea), la hace más rica e interesante.

Bloggers
Sigue discutiéndose acerca de ser blogger o ser una persona que tiene un blog. A mí me parece que la gran diferencia radica en si uno es una persona que tiene un blog o un profesional que tiene un blog. No creo que blogger sea una profesión per se y, más allá de que algunos blogs "catárticos" –del tipo diario personal– tengan éxito, el desafío de sostener la publicación en el tiempo requiere cada vez más competencias específicas.

Blogs personales
Relacionado estrechamente con el punto anterior, hago la diferencia entre blog personal y blog tipo diario personal porque, desde donde yo lo veo, un blog exitoso es un blog personal: hace un recorte singular, tiene una expresión que lo identifica y transmite una mirada particular, sea cual fuere la realidad que narra.

Fama vs. prestigio
La reputación online, algo de lo que se habla mucho, es una construcción que para ser sólida debe estar estrechamente relacionada con el desempeño offline. No basta con dejar mojones de presencia en redes sociales y profesionales. La mayoría de los blogs con trayectorias sostenidas cuentan con autores que se desempeñan de manera relevante en el "mundo real".

Salir del ghetto
Por último, como siempre, me parece que todavía hay una enorme cantidad de personas que no leen blogs (son muchas más las que no saben qué es un feed) o, para ponerlo en otras palabras, aunque su crecimiento sea permanente, el mundo digital es aún un mundo pequeño. Esto representa una limitación y, a la vez, resignifica el concepto de "blogger famoso". ¿Famoso dónde? ¿Famoso para quién? ¿Cuál es el techo de esa fama? Uno de nuestros principales objetivos como autores debería ser la conquista de ese lector que todavía no ha ingresado al universo online.

RBD09

El sábado 21 tuvo lugar la tercera edición del RosarioBlogDay.
Los organizadores –Marta Repupilli, Fernanda Rubio, Federico Aikawa, Lisandro Carnielli y Rodolfo Augsburger– mostraron la eficiencia a la que nos tienen acostumbrados: agenda bien pensada, invitados relevantes, temáticas abarcadoras, además de su habitual calidez.
Me tocó moderar la mesa con la que abrió el evento "La blogósfera actual: evolución y actualidad de la blogósfera", en la que expusieron Vanina Berghella y Jorge Gobbi.
A lo largo de toda la jornada hubo una audiencia muy participativa y se generaron excelentes debates en torno a los temas propuestos.
¡Gracias!

11/12/2007

RosarioBlogDay – De vuelta

Los que no me conocen piensan que soy odiosa o, en el mejor de los casos, muy corta de vista. Los que acaban de conocerme creen que soy antipática. Los que me conocen bien saben que soy terriblemente tímida, que padezco un respetable grado de fobia social –sobre todo cuando se trata de grandes grupos de personas–; que, por más que se me dibuje una sonrisa agradable, sufro horrores en situaciones de exposición pública, y que soy mejor escribiendo que hablando.
Hechas estas consideraciones, paso a contar mi experiencia en el RosarioBlogDay. El desafío se inició con la partida de Buenos Aires: Pato Danna (una vieja amiga que hasta ayer no twitteaba), Andy Jofré (a quien había visto sólo una vez), Alejandro Marticorena y
Pablo Bullrich (de los que apenas conocía sus voces en el teléfono) y yo al volante salimos a la ruta el jueves al caer la tarde luego de apresurados saludos y presentaciones. Amparada por mi condición de piloto de ese curioso colectivo, me concentré en el volante y hablé poco. Pasadas las once de la noche llegamos a Rosario, para ser más precisa, al restaurant Amarra donde nos esperaban los organizadores y casi todos los visitantes para una cena de bienvenida. Ahí tuvo lugar mi primer episodio de taquicardia cuando me dijeron: "Presentate" mientras me invitaban a ponerme de pie para que los más de veinte presentes –para mi gusto, toda una multitud– pudieran verme. Balbuceé las pocas palabras que me salieron, como siempre, amontonadas y casi inaudibles, y volví a sentarme con la mirada clavada en la bruschetta que llenaba mi plato. Finalmente, después de los brindis y la despedida, cada uno partió para el hotel que gentilmente nos habían reservado los organizadores.
El viernes por la mañana, con toda la energía y en un lugar precioso junto al río, abrió el RosarioBlogDay. Durante todo el día, los asistentes escuchamos conferencias y asistimos a talleres que nos pusieron en contacto con el caos colorido y displicente de Pablo Mancini, la calidez de Vanina Berghella, la claridad de Guillermo Lutzky, la frescura de Marta Repupilli y los alumnos que participan en el proyecto Prevenblogs, el dinamismo de Pablo Bullrich y los "Federigasicos" (Federicos rosarinos: Picone y Aikawa), la seriedad de Angel Elías, la eficiencia de Leo Piccioli y la dulzura de María Julia Gutiérrez, por sólo mencionar a unos pocos.
Protegida por la oscuridad de la sala de conferencias pude eludir las charlas masivas y dedicarme, en las interrupciones, a entablar conversaciones más íntimas –grupos de hasta cuatro personas no me paralizan–, interesantes y enriquecedoras como la que tuve con María Julia durante el almuerzo o con Gustavo y Agustín mientras fumábamos uno que otro cigarrillo mirando el Paraná.
La noche, con cena de despedida incluida, fue en Silos Davis: más que abundante tapeo, ríos de cerveza –que no tomé precisamente yo, más proclive a la Coca Light– y la vista maravillosa del puente Rosario-Victoria desde un deck al que me prometí volver para disfrutarlo con calorcito y luna. Ahí en los silos la charla me fue más fácil.
El sábado temprano –pero no tanto– emprendimos el regreso. Andy se quedó en San Lorenzo visitando a su familia así que sumamos a Paula Carri y, en alegre montón, salimos a la ruta con un asiento trasero a puro Twitter que relataba nuestra recorrida con todo detalle.
Aunque estuve siempre –o casi– calladita debo decir que a pesar de todas mis limitaciones disfruté muchísimo del Primer RosarioBlogDay. Seguramente, ahora que hay muchas caras conocidas, el próximo me será más fácil. Por eso y por la cálida hospitalidad de los amigos rosarinos, allí voy a estar.

No soy muy de links pero este post los merece y están plenamente justificados.

10/31/2007

Rosario Blog Day

El próximo 9 de noviembre tendrá lugar el primer Rosario Blog Day.
Gracias a una iniciativa de Marta Repupilli, Federico Picone y María Julia Gutiérrez, el CEC –Centro de Expresiones Contemporáneas– se llenará de un público ansioso por escuchar a los disertantes y descubrir los secretos de la blogósfera.
Asomarse al universo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación supone ingresar a un mundo hiperconectado, atravesado por múltiples conversaciones simultáneas, en el cual la distancia y el tiempo pierden su tradicional estatuto de parámetros para dejar lugar a nuevas coordenadas, unidades de medida relacionadas con la velocidad de transmisión o la capacidad de almacenamiento de los datos. Implica, también, comprender que el carácter de estas tecnologías es el de herramientas; que, como tales, sirven a propósitos y objetivos mayores y que, así como el uso del martillo no convierte al usuario en carpintero, la utilización de las TICs no nos hace necesariamente profesionales.
Servirnos de estas herramientas nos permite relacionarnos con el mundo como un todo, tender redes colaborativas, compartir puntos de vista. Generar un potente entramado comunicacional.
Borrar fronteras para establecer nuevos vínculos. Sumar para multiplicar. Pero sin olvidar que, como cualquier construcción humana, la web innova sobre la base de lo preexistente. Es decir que, en última instancia, replica los modelos de relación del mundo real. Si no fuera así, ¿por qué la proliferación de reuniones, encuentros, "camps" y otros formatos en los cuales todos aprovechamos para enriquecer los vínculos con un "cara a cara"?
Mucho se ha hablado –y se seguirá hablando– de la ilusión de existencia que genera el hecho de "estar en la web"; de la permanente actualización de la información vertida en ella -y la consecuente fugacidad–; de la incesante multiplicación del mismo contenido, abordado desde innumerables perspectivas, repetido hasta el hartazgo o, lo que es peor, hasta que se ha vaciado de significado. Estas preocupaciones son legítimas y merecen ser tomadas en cuenta.
Lo cierto es que la web no garantiza la existencia, la fama ni la popularidad. Lejos de eso, por ser un territorio superpoblado, son muy pocos los que se destacan entre la multitud. Y casi podría asegurarse que son los mismos que, de elegirlo, se destacarían en el mundo real.
La fugacidad y la inmediatez son males que nos aquejan más allá de las fronteras de la virtualidad, y el vaciamiento del sentido es una materia sobre la que no hemos agotado la instancia de reflexión.
Sin embargo, Internet en general y la blogósfera en particular sí garantizan algo muy importante: la democratización de la expresión. Siempre hay un martillo disponible para quien quiera utilizarlo.
¡Nos vemos en Rosario!