Hace un tiempo que el tiempo me resulta extraño.
Un viernes dejó de ser diferente de un lunes cualquiera.
O de un domingo.
La vida es el primer café de la mañana.
El último cigarrillo de la noche.
El hambre, la sed.
Y el paréntesis entre más hambre y más sed.
El agua tibia mojando mi cuerpo.
La sábana en que me envuelvo para dormir.
Frío y calor.
Hojas secas en el piso o brotes en las ramas.
O sombra fresca.
Pero no tiempo.
Porque hace un tiempo que el tiempo me resulta tan extraño
que los minutos no son unidad de medida,
el reloj no le da sentido a las horas,
y la vida y la muerte son parte
de la misma eternidad.
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8/05/2009
4/17/2009
(–)
la memoria de la herida
se eleva por encima de la mesa
en la que todavía duermen
los platos de ayer
los restos de comida
aureolas en el mantel
despega del cuerpo como
se despega la carne
de un hueso recocido
tropieza en una silla
y tonta la discusión crece
otra vez
y es dentellada
es furia
es odio
es un insulto y un silencio
es reluciente puñal
que se clava
en el costado del más fuerte
justicia que no redime
sangre que no paga la cuenta
se eleva por encima de la mesa
en la que todavía duermen
los platos de ayer
los restos de comida
aureolas en el mantel
despega del cuerpo como
se despega la carne
de un hueso recocido
tropieza en una silla
y tonta la discusión crece
otra vez
y es dentellada
es furia
es odio
es un insulto y un silencio
es reluciente puñal
que se clava
en el costado del más fuerte
justicia que no redime
sangre que no paga la cuenta
2/12/2009
Alquimia
Cada desatino.
Finísimas lonjas de piel.
Mañanas desorientadas.
Ropa en desuso.
Una idea que brilla
en un bosque de sombras.
Zapatos caminados
desde el fondo del placard.
La eternidad hecha tic-tac.
Soles y lunas.
Errores sin lágrimas.
Triunfos sin sonrisas.
El dulce sobrevuelo
del olvido.
Todo en el crisol
hirviendo a borbotones.
Y luego
vaciado en mí.
Finísimas lonjas de piel.
Mañanas desorientadas.
Ropa en desuso.
Una idea que brilla
en un bosque de sombras.
Zapatos caminados
desde el fondo del placard.
La eternidad hecha tic-tac.
Soles y lunas.
Errores sin lágrimas.
Triunfos sin sonrisas.
El dulce sobrevuelo
del olvido.
Todo en el crisol
hirviendo a borbotones.
Y luego
vaciado en mí.
1/24/2009
Maldición gitana
Que te habite el infierno.
Que la lluvia te esquive
y tu sed sea eterna.
Que la luz no te toque.
Que sabiéndote ciego
la imaginación se te niegue.
Que dependas de otro
para cualquier movimiento
y hasta tu más mínimo gesto
tenga un amo impiadoso
que decide por vos.
Que las lágrimas se encaprichen
dentro de tus ojos
y aunque el dolor te acongoje
no quieran caer.
Pero, más que todo,
que el corazón se te ensanche,
que lo sientas crecer en tu pecho
y no tengas
más remedio que amar.
Que la lluvia te esquive
y tu sed sea eterna.
Que la luz no te toque.
Que sabiéndote ciego
la imaginación se te niegue.
Que dependas de otro
para cualquier movimiento
y hasta tu más mínimo gesto
tenga un amo impiadoso
que decide por vos.
Que las lágrimas se encaprichen
dentro de tus ojos
y aunque el dolor te acongoje
no quieran caer.
Pero, más que todo,
que el corazón se te ensanche,
que lo sientas crecer en tu pecho
y no tengas
más remedio que amar.
12/12/2008
Recreo
de vez en cuando
dejo los demonios en libertad
salen a pasear
sin límites ni remordimientos
descarados
alcoholizados
ansiosos
y bailan una danza obscena
terrible y procaz
a mi alrededor
pero son míos
los conozco
los he liberado
los dejo en paz
para que me dejen en paz
y se lleven su soez
sentido de la justicia
consigo
aunque lo traigan de vuelta
cuando les digo
cada vez que les digo
que el recreo
ha terminado
dejo los demonios en libertad
salen a pasear
sin límites ni remordimientos
descarados
alcoholizados
ansiosos
y bailan una danza obscena
terrible y procaz
a mi alrededor
pero son míos
los conozco
los he liberado
los dejo en paz
para que me dejen en paz
y se lleven su soez
sentido de la justicia
consigo
aunque lo traigan de vuelta
cuando les digo
cada vez que les digo
que el recreo
ha terminado
11/19/2008
Visto y considerando
No he sido la hijamigamantesposa
que esperaban.
No he sido la má sabnegada.
No he sido la siem prepresente.
Ni la que brinda la tier nacontención.
Fui, en cambio,
el previsible silencio de la ausencia.
El llanto ahogado.
El odio contenido.
La furia maquillada por un delantal blanco.
Fui retazos de momentos.
El aleteo de una mariposa en la espalda.
El dolor de caminar mi alma.
Pero no la hijamigamantesposa
que esperaban como se espera
la caída de la noche y el regreso de la mañana.
No, no he sido eso sino el escándalo
de no ceder al molde,
de rechazar la etiqueta,
de rebelarme a la forma,
de no dejarme triturar por la máquina
que modela el esplendor de la igualdad.
Visto y considerando
que no seré ya la que esperaban,
seré entonces
la que de mí espero.
que esperaban.
No he sido la má sabnegada.
No he sido la siem prepresente.
Ni la que brinda la tier nacontención.
Fui, en cambio,
el previsible silencio de la ausencia.
El llanto ahogado.
El odio contenido.
La furia maquillada por un delantal blanco.
Fui retazos de momentos.
El aleteo de una mariposa en la espalda.
El dolor de caminar mi alma.
Pero no la hijamigamantesposa
que esperaban como se espera
la caída de la noche y el regreso de la mañana.
No, no he sido eso sino el escándalo
de no ceder al molde,
de rechazar la etiqueta,
de rebelarme a la forma,
de no dejarme triturar por la máquina
que modela el esplendor de la igualdad.
Visto y considerando
que no seré ya la que esperaban,
seré entonces
la que de mí espero.
11/06/2008
A medio hacer
Y está todo empezado
a medio hacer.
Hay nada en medio
de todo,
son cortes, huecos, cesuras.
Silencio de hilos sueltos.
Verdad de la inconstancia.
Voz que replica
otra voz
y la imita
y la parodia
para no ser ella.
Porque no puede ser ella.
Y está todo empezado
a medio hacer.
Papeles que aguardan
en una espera sin tiempo
el destino de la hoguera.
a medio hacer.
Hay nada en medio
de todo,
son cortes, huecos, cesuras.
Silencio de hilos sueltos.
Verdad de la inconstancia.
Voz que replica
otra voz
y la imita
y la parodia
para no ser ella.
Porque no puede ser ella.
Y está todo empezado
a medio hacer.
Papeles que aguardan
en una espera sin tiempo
el destino de la hoguera.
10/15/2008
Huele a jazmines
Lo vi llegar despacio,
zigzagueando entre mis cosas,
bailando en los rincones
con espirales graciosos.
Lo vi acercarse de a poco,
desplegando nubes
y ovillándose en volutas.
Lo vi acechándome
hasta meterse en mi nariz
e inundarla
para hacerme olvidar
que vi el perfume.
zigzagueando entre mis cosas,
bailando en los rincones
con espirales graciosos.
Lo vi acercarse de a poco,
desplegando nubes
y ovillándose en volutas.
Lo vi acechándome
hasta meterse en mi nariz
e inundarla
para hacerme olvidar
que vi el perfume.
10/09/2008
—
Humo
de días que se quemaron.
Diez. Cien. Mil.
Hojas
de improbables almanaques
infernales
en los que la paz
es sueño hecho cenizas.
Memoria
de un deseo
que preserva su existencia
a condición de no ser.
Trama, trampa, trauma.
Tema, treta, tregua.
Triste.
de días que se quemaron.
Diez. Cien. Mil.
Hojas
de improbables almanaques
infernales
en los que la paz
es sueño hecho cenizas.
Memoria
de un deseo
que preserva su existencia
a condición de no ser.
Trama, trampa, trauma.
Tema, treta, tregua.
Triste.
8/23/2008
Y
Y te subís al colectivo
como hacés todo
como si cualquier cosa
y la ves ahí sentada
y el tiempo sobreviene
y pesa
y en sus ojos gastados
están los tuyos
y en su pelo revuelto
hay rastros
de una tarde tan vieja
que ya no podés contarla
y ella te mira
y sabe
y vos la mirás
y sabés
y los dos saben
y en ese cruce de miradas
hay dos historias diferentes
del mismo adiós
sin palabras.
como hacés todo
como si cualquier cosa
y la ves ahí sentada
y el tiempo sobreviene
y pesa
y en sus ojos gastados
están los tuyos
y en su pelo revuelto
hay rastros
de una tarde tan vieja
que ya no podés contarla
y ella te mira
y sabe
y vos la mirás
y sabés
y los dos saben
y en ese cruce de miradas
hay dos historias diferentes
del mismo adiós
sin palabras.
7/10/2008
Sílice y cal
Superficie de arena olvidada
en el fuego
que alguna vez lo hizo
lengua ardiente.
La grieta
dibuja un río
que no cesa de fluir
buscando el borde.
Y si hay memoria
es para los golpes
que alguna vez lo conmovieron,
que alguna vez lo quebrarán
sin previo aviso.
Irremediablemente frágil.
Entregado al fervor de las moléculas
que no lo dejan ser cristal.
en el fuego
que alguna vez lo hizo
lengua ardiente.
La grieta
dibuja un río
que no cesa de fluir
buscando el borde.
Y si hay memoria
es para los golpes
que alguna vez lo conmovieron,
que alguna vez lo quebrarán
sin previo aviso.
Irremediablemente frágil.
Entregado al fervor de las moléculas
que no lo dejan ser cristal.
6/21/2008
A medias
Así.
Un poco acá.
Un poco en ningún lado.
Un rato asintiendo.
Y al siguiente negando.
Con un pie de cada lado
de un abismo
que se separa de a milímetros.
Así.
Un poco cuerda.
Un poco no.
Un rato entera.
Y al siguiente en trozos.
Con el alma a caballo
de más de un sueño.
Y sin riendas para dominar
al animal.
Así.
A la deriva
sin poder decidir
si luchar contra el agua
o entregarme a la marea.
De a ratos remando.
De a ratos dejándome ir.
Así.
A medias.
Así.
Un poco acá.
Un poco en ningún lado.
Un rato asintiendo.
Y al siguiente negando.
Con un pie de cada lado
de un abismo
que se separa de a milímetros.
Así.
Un poco cuerda.
Un poco no.
Un rato entera.
Y al siguiente en trozos.
Con el alma a caballo
de más de un sueño.
Y sin riendas para dominar
al animal.
Así.
A la deriva
sin poder decidir
si luchar contra el agua
o entregarme a la marea.
De a ratos remando.
De a ratos dejándome ir.
Así.
A medias.
Así.
5/23/2008
No entiendo
Mis ojos se niegan a la luz.
Mi voz se ahoga en el vacío.
Y sin mirada y sin palabra
no soy nada.
Mi voz se ahoga en el vacío.
Y sin mirada y sin palabra
no soy nada.
5/13/2008
Soy ceniza
El recuerdo de una nena asustada.
El pelo largo y lacio.
Los ojos curiosos.
Las risas sin motivos.
Olor a pasto. Olor a lluvia.
Olor a tiempo.
El cielo del campo.
Escarcha bajo los pies.
El recuerdo de una adolescente asustada.
Palabras crepitando en la fogata.
Si la lengua no traiciona,
las ideas duermen a salvo en la cabeza
a la espera de un viento mejor
mientras el día a día sólo trae
gritos, cascos, botas, armas.
El recuerdo de una joven asustada.
Viviendo en la clausura,
disfrazada de mamá.
Tomar el té y jugar a las muñecas.
Un oficio mudo que no alcanza
a ocultar el gesto de dolor.
El recuerdo viene en láminas de hielo.
En chispas de una hoguera.
En capas de ceniza.
En papeles ajados.
En fotos recobradas.
El recuerdo viene como un leve
polvo gris.
El pelo largo y lacio.
Los ojos curiosos.
Las risas sin motivos.
Olor a pasto. Olor a lluvia.
Olor a tiempo.
El cielo del campo.
Escarcha bajo los pies.
El recuerdo de una adolescente asustada.
Palabras crepitando en la fogata.
Si la lengua no traiciona,
las ideas duermen a salvo en la cabeza
a la espera de un viento mejor
mientras el día a día sólo trae
gritos, cascos, botas, armas.
El recuerdo de una joven asustada.
Viviendo en la clausura,
disfrazada de mamá.
Tomar el té y jugar a las muñecas.
Un oficio mudo que no alcanza
a ocultar el gesto de dolor.
El recuerdo viene en láminas de hielo.
En chispas de una hoguera.
En capas de ceniza.
En papeles ajados.
En fotos recobradas.
El recuerdo viene como un leve
polvo gris.
4/30/2008
Romance
Este amor tiene del amor no solo el nombre.
También tiene la luz, la paz y la bonanza.
La melodía plácida de un atardecer.
Crujidos, tintineos, sones, ecos.
Latidos en las yemas de los dedos.
Fibra, sangre, madera, carbón y piedra.
Tiene del amor el encanto sutil de una mirada
que prisma la realidad y la desnuda de a poco
y la hace gajos jugosos y gira sobre ellos
y cambia y se inventa vez tras vez.
Miel, sal, azúcar, pimienta y veneno.
Porque este amor tiene del amor no solo el nombre.
Tiene la pastosa consistencia del metal candente,
la lenta danza de la lava, la protesta furiosa de un hervor.
Es olla, cuenco, vaso, jarra, odre, cántaro y mortero
donde se cuece un guiso, donde despiertan las esencias,
donde duerme el agua, donde se ofrece el alimento,
donde se ahoga la sed.
Tiene del amor el perfume, la ley del cuerpo.
La intimidad a la que sólo el amor convoca
para consentir un abrazo que es deseo.
Es horizonte, avenida, camino, calle, vereda
y sendero que se abre nuevamente al horizonte.
Caricia que se estrecha hasta hacerse piel sobre otra piel
y orgasmo agonizante, suma de muertes provisorias
que ensanchan la fugaz conciencia de la vida.
Es que este amor tiene del amor no solo el nombre.
Tiene el silencio preñado de palabras.
También tiene la luz, la paz y la bonanza.
La melodía plácida de un atardecer.
Crujidos, tintineos, sones, ecos.
Latidos en las yemas de los dedos.
Fibra, sangre, madera, carbón y piedra.
Tiene del amor el encanto sutil de una mirada
que prisma la realidad y la desnuda de a poco
y la hace gajos jugosos y gira sobre ellos
y cambia y se inventa vez tras vez.
Miel, sal, azúcar, pimienta y veneno.
Porque este amor tiene del amor no solo el nombre.
Tiene la pastosa consistencia del metal candente,
la lenta danza de la lava, la protesta furiosa de un hervor.
Es olla, cuenco, vaso, jarra, odre, cántaro y mortero
donde se cuece un guiso, donde despiertan las esencias,
donde duerme el agua, donde se ofrece el alimento,
donde se ahoga la sed.
Tiene del amor el perfume, la ley del cuerpo.
La intimidad a la que sólo el amor convoca
para consentir un abrazo que es deseo.
Es horizonte, avenida, camino, calle, vereda
y sendero que se abre nuevamente al horizonte.
Caricia que se estrecha hasta hacerse piel sobre otra piel
y orgasmo agonizante, suma de muertes provisorias
que ensanchan la fugaz conciencia de la vida.
Es que este amor tiene del amor no solo el nombre.
Tiene el silencio preñado de palabras.
4/26/2008
Equívoco
Hay dos árboles en la puerta de mi casa,
dos paraísos frondosos y serenos.
Uno, el de la izquierda, perdió todas las hojas
y deja ver sus ramas retorcidas,
racimos de frutos amarillos,
secos y quietos que el viento no conmueve.
El otro, el que protege mi ventana
y desnuda por las noches las estrellas,
se resiste a abandonar el verde,
proyecta su sombra sobre la vereda,
esconde pudoroso su corteza.
Es un resto del verano que no se apaga,
habitación de pájaros inquietos que pronto partirán.
Es telón de mi desnudez y amparo de mi soledad.
El paraíso que protege mi ventana
no se ha enterado aún de la llegada del otoño.
Su equívoco alimenta mi ilusión
de que las cosas persisten, de que el verano es eterno,
de que el tiempo no se llevará mi voz.
dos paraísos frondosos y serenos.
Uno, el de la izquierda, perdió todas las hojas
y deja ver sus ramas retorcidas,
racimos de frutos amarillos,
secos y quietos que el viento no conmueve.
El otro, el que protege mi ventana
y desnuda por las noches las estrellas,
se resiste a abandonar el verde,
proyecta su sombra sobre la vereda,
esconde pudoroso su corteza.
Es un resto del verano que no se apaga,
habitación de pájaros inquietos que pronto partirán.
Es telón de mi desnudez y amparo de mi soledad.
El paraíso que protege mi ventana
no se ha enterado aún de la llegada del otoño.
Su equívoco alimenta mi ilusión
de que las cosas persisten, de que el verano es eterno,
de que el tiempo no se llevará mi voz.
4/17/2008
¿Quién es el dueño del poema?
El autor que pone de sí las palabras que dibujan historias, figuran sentires.
El yo que enuncia, dolido, iracundo o jubiloso, paciente o con ansias.
El tú al que ese yo se ofrece y se entrega.
El tú que lee, sorprendido, aquello que hubiese querido escribir o lo que habría deseado que saliera de su corazón para otro tú, reinscribiéndose en el verbo ajeno hasta hacerlo propio.
Un él desapegado, casi lejano.
Un él que se reconoce en la materia expresiva, descubierto en la intimidad de su emoción.
Un nosotros que es apenas el universo contenido entre el tú y el yo.
Un nosotros que remite al todos, ilusión de unidad.
El vos, lector aleatorio, atrapado en la convocatoria del yo, envuelto en la delicada telaraña del sentido, disuelto en el límite entre literatura y realidad.
¿Quién es el dueño de ese poema que una vez lanzado al aire levanta vuelo y, desde la altura, sólo responde a sus propios latidos y a su propia respiración?
El yo que enuncia, dolido, iracundo o jubiloso, paciente o con ansias.
El tú al que ese yo se ofrece y se entrega.
El tú que lee, sorprendido, aquello que hubiese querido escribir o lo que habría deseado que saliera de su corazón para otro tú, reinscribiéndose en el verbo ajeno hasta hacerlo propio.
Un él desapegado, casi lejano.
Un él que se reconoce en la materia expresiva, descubierto en la intimidad de su emoción.
Un nosotros que es apenas el universo contenido entre el tú y el yo.
Un nosotros que remite al todos, ilusión de unidad.
El vos, lector aleatorio, atrapado en la convocatoria del yo, envuelto en la delicada telaraña del sentido, disuelto en el límite entre literatura y realidad.
¿Quién es el dueño de ese poema que una vez lanzado al aire levanta vuelo y, desde la altura, sólo responde a sus propios latidos y a su propia respiración?
Gracias
Tu presencia y tu ausencia.
Los helados castillos de tus silencios
que ahogaban todas las voces.
Esa vida de sorbos mínimos,
de largos tragos y una mesa siempre tendida.
Los bocados compartidos
mordiendo pieles temblorosas de viejas penas.
Tu compañía espasmódica y tu trágica verdad.
El humo gris de tu mirada perdido hacia adentro.
Y la caricia única, perpetua.
Y ese amor mezquino y provisorio.
Y la fe quebrada.
Y el tiempo exiguo detenido en ningún lugar,
allí donde todo empuja, atraviesa, avasalla
y te deja solo frente nada
asomado al vacío.
Esa espera en un andén donde hace rato
el tren no pasa.
Ese abandono, tu abandono
me dio cada palabra
de mis mejores poemas.
Los helados castillos de tus silencios
que ahogaban todas las voces.
Esa vida de sorbos mínimos,
de largos tragos y una mesa siempre tendida.
Los bocados compartidos
mordiendo pieles temblorosas de viejas penas.
Tu compañía espasmódica y tu trágica verdad.
El humo gris de tu mirada perdido hacia adentro.
Y la caricia única, perpetua.
Y ese amor mezquino y provisorio.
Y la fe quebrada.
Y el tiempo exiguo detenido en ningún lugar,
allí donde todo empuja, atraviesa, avasalla
y te deja solo frente nada
asomado al vacío.
Esa espera en un andén donde hace rato
el tren no pasa.
Ese abandono, tu abandono
me dio cada palabra
de mis mejores poemas.
4/08/2008
Soy
Este manojo de deseos, esta carne palpitante.
Estos huesos, esta entrega
y esta disposición a la entrega. Esta pasión
que no se apaga.
La ilusión que no se rinde.
Esta voz que no se calla, esta lengua que no claudica.
Soy.
Mi respiración agitada, mi aliento sin agonía.
Y toda la sangre y la fibra. Y la sutil presencia de mi espíritu.
El pensamiento irresoluto que no cede.
Y necesidad y hambre y sed de todo
insaciable, permanente
desafío
terrible condena al movimiento eterno.
Sí, soy.
Soy este manojo de deseo.
Soy esta sensación de haber perdido
todo lo que había para perder
y la certeza de que, desde el fondo del pozo,
sólo se puede subir, ganar, salir.
Porque este terrible manojo eléctrico de deseos,
este manojo terrible de deseos eléctricos
no hace otra cosa que desear.
No hace otra cosa que correr tras aquello
que una vez alcanzado queda atrás
y se pierde y se deshace y se quema
para que de esos despojos
surja un nuevo deseo que reavive
el movimiento,
esa búsqueda siempre inaugural
que me mantiene viva,
siendo.
Estos huesos, esta entrega
y esta disposición a la entrega. Esta pasión
que no se apaga.
La ilusión que no se rinde.
Esta voz que no se calla, esta lengua que no claudica.
Soy.
Mi respiración agitada, mi aliento sin agonía.
Y toda la sangre y la fibra. Y la sutil presencia de mi espíritu.
El pensamiento irresoluto que no cede.
Y necesidad y hambre y sed de todo
insaciable, permanente
desafío
terrible condena al movimiento eterno.
Sí, soy.
Soy este manojo de deseo.
Soy esta sensación de haber perdido
todo lo que había para perder
y la certeza de que, desde el fondo del pozo,
sólo se puede subir, ganar, salir.
Porque este terrible manojo eléctrico de deseos,
este manojo terrible de deseos eléctricos
no hace otra cosa que desear.
No hace otra cosa que correr tras aquello
que una vez alcanzado queda atrás
y se pierde y se deshace y se quema
para que de esos despojos
surja un nuevo deseo que reavive
el movimiento,
esa búsqueda siempre inaugural
que me mantiene viva,
siendo.
4/06/2008
(infinito)
Como una grieta en la pared desnuda.
Como un tajo que deja ver la carne y sus latidos.
Como la verdad despierta y brutal.
El poema.
Como un tajo que deja ver la carne y sus latidos.
Como la verdad despierta y brutal.
El poema.
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