4/06/2008

(infinito)

Como una grieta en la pared desnuda.
Como un tajo que deja ver la carne y sus latidos.
Como la verdad despierta y brutal.
El poema.

3/28/2008

Por favor, gracias, perdón

Son apenas tres expresiones. A veces, de tanto usarlas al descuido, se vacían de significado. Pero aun dichas con cierto desdén, aun si forman parte de una estrategia para conseguir algo, aun pronunciadas falsamente y sin corazón, siguen siendo útiles. Porque abren puertas, disponen al diálogo y acercan posiciones.
En fin, como sea, que todos las usen ya es un avance.

3/25/2008

( )

No sé nada de economía.
Si alguna vez tuve un ideal político, hacer campaña para distintos candidatos me lo robó para siempre.
Apenas conozco el campo e ignoro por completo las alternativas de la actividad agropecuaria.
No entiendo nada de exportaciones ni retenciones ni del boom de la soja.
No escribo sobre cuestiones relativas al complejo devenir institucional de nuestro país.
Pero no me gustan la violencia y el autoritarismo.
No me gusta sentir que quien tiene bajo su responsabilidad el gobierno de todos los ciudadanos se exprese con soberbia, arrogancia e ironía cuando habla de quienes –la hayamos votado o no– aceptamos la decisión de la mayoría de delegarle esa misión.
Creo, desde mi indeclinable fe en las instituciones, que se gobierna para sumar. No para excluir. No para dividir. No para privilegiar a un sector por encima de cualquier otro. No para hacerle el juego al resentimiento, al revanchismo y al odio.
Porque el costo de todo eso, a la (no tan) larga, es muy alto. Y, no importa en qué vereda hayamos estado, lo pagamos todos.

Más de lo mismo

Como la escena de una vieja película de miedo
que de tan mala mueve a risa.
Como el recuerdo horroroso
que insiste, persiste y se instala
en una grieta para echar raíces,
orgulloso parásito que se nutre
de mi sangre.
Como ese antiguo sentimiento de hartazgo
que tala brazos y siega ilusiones.
Como el grito que, ignorado,
se pierde en el vacío.
Como una alimaña que creía muerta
y sin embargo aún exhala
agónicos suspiros.
Como el hedor de un pantano
que estalla en espesas burbujas
de mugre acumulada.

Como una bocanada del infierno
que se acerca pestilente
a tocarme con su lengua.
Todo llega.
Todo pasa.
Todo vuelve.

3/21/2008

Por no llorar

El cielo estuvo cargándose de a poco
cosechando nubes y gestando el viento.
Primero fue el aire en remolinos,
las hojas arrebatadas a los árboles
flotando sin norte, bailando en silencio.
Después la luz inclemente de un relámpago,
los rayos quebrando el cielo,
un súbito temblor bajo mis pies.
Y llegó
por fin el alivio de las gotas
estrellándose en los vidrios,
y el desliz de esos ríos verticales
que desaguan en un mar
de baldosas de vereda.
Una calma provisoria y un escalofrío
de cuerpo desnudo que recibe el agua,
de piel sedienta, de huesos escarchados.
Los ojos abiertos a la noche,
ávidos de luz, muertos de miedo.
Esperando ser heridos por la lluvia
que dibuja surcos de lágrimas
allí donde el dolor, por no llorar,
naufraga.