5/25/2010

Reflexiones del Bicentenario

Ayer publiqué en Historias con canciones –sí, abrí otro blog– esta entrada en la cual hablo de mi orgullo por la educación que recibí. Y me quedé pensando.
Buena parte de mi generación –y me incluyo– eligió para sus hijos educación privada en la convicción de que la educación pública "cada vez está peor". Buscábamos una formación más jerarquizada, seguridad en tiempos difíciles, idiomas, jornadas extendidas...
Como me gusta pensar las cosas desde otras perspectivas que las obvias –la escuela pública cada vez está peor– ensayé esta reflexión: nosotros abandonamos a la escuela pública. Renunciamos a ese espacio de igualdad y gratuidad. Cambiamos democráticos guardapolvos blancos por carísimos uniformes como si cuanto más costosa fuese la vestimenta más excelencia tuviese la educación. Olvidamos las canciones patrias y las escarapelas, y hasta permitimos que el estudio del español –esa lengua rica y maravillosa que nos une– y de la historia argentina –compleja y apasionante– pasaran a segundo plano. 
Pero fuimos mucho más allá –acá no me incluyo– e inculcamos a nuestros hijos que había que irse, que "este país (dicho en tono peyorativo) no tiene arreglo" y que lo mejor que les puede pasar es hablar bien inglés para poder ser prósperos en otro lado.
"Este país que no tiene arreglo", la Argentina, es el país de mi corazón. El que me alegra y también el que me duele. El que a veces no entiendo pero siempre siento mío. Y al que le agradezco que, sin pedir nada a cambio, me haya dado toda la educación que tengo.
¡Feliz día de la Patria!

2 comentarios:

ANABEL dijo...

Feliz día de la patria y un beso a todos los argentinos... con o sin remedio.

Christian dijo...

Felicidades, salud por este post!
christian