8/28/2009

Titulares

La primera mandataria, que siempre nos recuerda su inocultable desagrado por el periodismo (no sé qué pensarán de eso los periodistas "afines" a los que mete en la misma bolsa), cada vez que se expresa públicamente, sin embargo, trabaja para esa infame corporación desestabilizadora (la calificación, irónica, es de quien escribe).
Es notable su expresión plagada de máximas efectistas –"piquetes de la abundancia", "que no nos secuestren los goles", "libertad de extorsión", "fusilamiento mediático"– que rápidamente se transforman, para la prensa, en jugosos titulares.
La máxima –no me refiero a la dama en cuestión sino a la forma discursiva– presenta un inconveniente que quien hoy ocupa el sillón de Rivadavia parece no advertir: su asertividad deja enormes huecos para la objeción. Los medios sí han comprendido esta falencia y, por lo tanto, se regodean en desmenuzar las declaraciones presidenciales hasta transformarlas en coquetas brochettes de palabras huecas.
Además, podemos agregar a la lista de incoveniencias otra no menor: un titular es el puñado de palabras con gran efecto que sintetizan la densidad de un discurso en el que se vuelcan ideas complejas, patrones de pensamiento, líneas de proyecto. Es decir, bajo de un titular suele haber una bajada y más abajo aún el cuerpo de una nota. Y, sin dudas, el titular es una extracción inteligente y atractiva del cuerpo de la nota.

Ahora bien, si quien nos gobierna habla sólo con titulares, ¿dónde está el cuerpo de la nota? Imaginemos un diario con este formato: letras de molde (perdón por la obviedad) y grandes espacios en blanco allí donde irían los contenidos que permiten articular un proyecto, una o varias metas e, incluso, una ideología.


Es, casi diría, sencillo conocer la fórmula comunicacional de CFK:
  • Frases de no más de diez palabras "levantables" por los medios.
  • Cada dos o tres frases, palo para los "ricos" (cómo se incluye la familia K en esta repartija es una incógnita) y/o para el sector agropecuario.
  • Cada dos o tres frases, palo para "los monopolios mediáticos" (como si hubiese muchos).
  • Todo acto de gobierno es en nombre de los desaparecidos (no importa si se trata de fútbol o de radiodifusión).
  • Una de cada cinco frases debe incluir la expresión "redistribución de la riqueza".

¿El resultado? Un discurso pobre, mecánico, discutible y, por sobre todas las cosas, vacío. Piece of cake para el periodismo (le faltaría calificarlo de "apátrida" y ahí, sí, cerramos la puerta que estamos todos).

8/23/2009

8/22/2009

Miedo

[...] El miedo se va en silencio. Es como una puerta cerrada que no intentamos abrir porque sabemos que está con llave y porque para convencernos probamos mil veces hasta que un día simplemente dejamos de intentar. Y otro día, porque sí, por aburrimiento, porque no nos rendimos del todo, porque recuperamos las fuerzas, porque la vida se impone, volvemos a hacer la prueba y la puerta se abre, deja entrar una luz brutal, enceguecedora. Y sonreímos amargamente porque el último gesto perverso del carcelero qe nos tuvo ahí fue habernos liberado quién sabe cuánto tiempo atrás sin avisar. [...]

8/21/2009

Tornillos con tomates

Poco feliz. Olímpicamente torpe. Falaz. Rimbombante, contradictoria y vacía. Desafortunada. Para la gilada. Destinada a la corte de chupamedias que, como están ahí, todo aplauden.
De todas estas maneras –respetando la investidura– puede calificarse la expresión de la primera mandataria comparando el fútbol con los desaparecidos.
"No quiero que se secuestren más goles", dijo ayer, triunfal y peripatética (3ª acepción de la RAE, porque de la 1ª y la 2ª no tiene idea), la Jefa de Estado en la poco usual tribuna del predio de la AFA.
No sólo es ofensiva la comparación, también es ofensivo que piense que los ciudadanos nos vamos a comer la galletita de que se pueden mezclar livianamente tornillos con tomates.

8/19/2009

Cromañón en primera instancia – Impresiones preliminares

Hoy, poco después de las tres y media de la tarde, el Tribunal Oral Nº24 se expidió en cuanto a la causa por el incendio de Cromañón.
Mi posición, en cuanto a la responsabilidad penal de los integrantes del grupo Callejeros, es bien conocida desde hace tiempo.
Aquí, las primeras ideas que se me cruzaron al escuchar que habían sido absueltos:

• Los tres jueces que conformaron el tribunal pudieron sustraerse a la presión mediática y fallar en consecuencia aun sabiendo que, casi con seguridad, su decisión sería fuertemente cuestionada.
• Es casi una verdad de perogrullo decir que cuando una persona recurre a la Justicia, el resultado, lo favorezca o no, es justo. Si no lo considera así, tiene a su disposición los mecanismos de apelación del fallo.
• Claramente, en este caso, la probabilidad de que la sentencia no dejara satisfechas a las partes era altísima. En todo caso, si de algo no puede acusarse a los integrantes del Tribunal es de haber producido un fallo "tibio".
• Viendo los incidentes que se desarrollaron frente al Palacio de Tribunales, podía imaginarse que la reacción de los seguidores de Callejeros allí concentrados hubiese sido la misma que la de los familiares querellantes si la sentencia hubiese sido condenatoria para los músicos.
• Leyendo los comentarios en Twitter, me dio pena advertir que muchas veces los argentinos funcionamos con una lógica pobremente fundamentada que deja al descubierto feos prejuicios y actitudes discriminatorias.
• Viendo las reseñas periodísticas, nuevamente se nota que el espacio mediático es ocupado sólo por una de las partes involucradas en este conflicto a la que, además, ninguna decisión de la Justicia dejará satisfecha porque no hay nada que permita mitigar el dolor de tanta pérdida.
• No justifico los festejos –porque no había nada que festejar y la justicia merece respeto porque, por sobre todas las cosas, justicia no es revancha– como tampoco justifico las actitudes violentas. Puede pensarse que luego de tantos meses de tensión en medio de un dolor indescriptible, quienes asumieron posiciones agresivas estaba apenas expresando su frustración frente a un resultado que no era el esperado.

En cuanto a lo que yo sentí, sentí que mi trabajo había valido la pena. Más allá de las diferencias que me alejaron de los músicos y mi posición de que dar conciertos durante el desarrollo del juicio era demasiado irritante para la sensibilidad de quienes habían perdido seres queridos en el incendio, en todo momento sostuve lo que finalmente el Tribunal reflejó: que los integrantes de Callejeros no eran penalmente responsables de la tragedia de Cromañón (me resisto a llamarla masacre porque masacre es otra cosa).
No hay posibilidad de sensación de triunfo alguna. El "yo tenía razón", en este caso, es ofensivo. Pero sí de tranquilidad respecto de cada palabra que escribí en Callejeros en primera persona.

Acabo, además de leer los conceptos con que los jueces fundamentan la absolución de los integrantes de Callejeros. Entre otras cosas, dice lo siguiente:

"Por ende, no se vislumbra que concretamente, desde un plano objetivo, Patricio Fontanet, Eduardo Arturo Vázquez, Maximiliano Djerfy, Juan Carbone, Cristian Torrejon, Elio Delgado o Daniel Horacio Cardel, hayan contribuido o favorecido a la configuración concreta del hecho punible acaecido el día 30 de diciembre de 2004.
"Pero por si esto fuera poco, tenemos mayores razones para afirmar la imposibilidad de entender que el fomento o aliento de las bengalas del que tanto han hablado algunos acusadores pueda constituir participación criminal.

"Y esto recae en el aspecto subjetivo de la participación.

"En efecto, descartada de plano la instigación, al precisar el marco dogmático de la complicidad, vimos que el dolo del cómplice debe referirse a la voluntad de participar en un hecho ajeno individualmente determinado. Además debe ser doble, esto es, el cómplice debe conocer que presta un aporte a la ejecución de ese hecho concreto, y asimismo, debe abarcar la realización de ese ilícito principal.

"Pues bien, vista la cuestión desde esta óptica, nos preguntamos ¿alguien racionalmente puede afirmar que, por ejemplo, cuando Patricio Fontanet hacía manifestaciones relativas al uso de pirotecnia en el recital de Obras Sanitarias del mes de julio del año 2004, estaba representándose que con ello iba a colaborar en las omisiones típicas que los autores Chabán y Argañaraz cometieron el día 30 de diciembre de ese año?.

"Es decir, en aquel momento, ¿es posible sostener que la voluntad de Fontanet estaba dirigida a contribuir en el hecho delictivo que Chabán y Argañaraz iban a ejecutar muchos meses después?

"La respuesta es más que evidente: no. Por ende, desde las reglas de la participación criminal no se puede afirmar dolo de complicidad de ninguna manera.

"El mismo razonamiento cabe efectuar para las entrevistas radiales o para las notas volcadas en las revistas de rock.

"Cualquiera sea la manifestación que se haya vertido, ninguna puede ser considerada una contribución dolosa al hecho concreto del 30 de diciembre del año 2004, por la simple razón de que los miembros de la banda no podían saber que con ella podían estar colaborando con un delito futuro e incierto.

"Podría considerarse que ese aliento o fomento, en caso de haber existido, resulta una conducta negligente.

"Sin embargo sabemos que en nuestro derecho positivo no existe la participación imprudente.

"Tampoco cabría siquiera analizar una eventual autoría culposa, pues de acuerdo al esquema dogmático que venimos siguiendo y a partir de nuestra formulación de la prohibición de regreso, detrás de un hecho atribuido a un actuar libre doloso con dominio sobre la causa o fundamento del resultado, no pueden existir otros autores.
"En definitiva, creemos haber demostrado que al menos desde la concepción de la dogmática que nosotros defendemos, un eventual aliento o fomento genérico del uso de pirotecnia no puede constituir conducta delictiva alguna."


8/16/2009

Una estrategia excelente

Si el sector gobernante toma decisiones que afectan a la ciudadanía pero las encara como si fuesen exclusivamente luchas de y por el poder, y encima la otra parte involucrada actúa como si esto fuera cierto, el resultado es que los ciudadanos terminan desentendiéndose del conflicto porque se convencen de que dicho conflicto no es de su competencia.
La 125 fue así: llevada a la larga, dejó en el campo de batalla solamente a los dirigentes agropecuarios contra el oficialismo.
Las facultades delegadas son así: oficialismo contra oposición.
El fútbol es así: oficialismo contra grupo Clarín.
Todas éstas –y tantas otras– se han transformado en confrontaciones diluidas en las cuales la opinión del pueblo –la gente– deja de tener incidencia.
Transformar los problemas de todos en conflictos de poder es una estrategia excelente para excluir a los ciudadanos y hacer lo que a uno se le da la gana.

8/10/2009

Impuestazo tecnológico vs. modelo

Desde donde yo lo veo, el "impuestazo tecnológico" (una expresión que refiere al aumento del impuesto al valor agregado –del 10.5% con que se gravan algunos ítems al 21% con que se grava a la mayoría de los artículos de todo tipo– sobre los productos de telefonía e informáticos) no sólo es un problema per se sino, lo que es peor, representa un problema mucho más grave por tratarse de una nueva torpeza del Gobierno.
Es que la elevación del IVA, lejos de proteger a una pujante industria nacional –casi inexistente–, producirá un incremento en el precio de los artículos y, por ende, alejará a muchas personas de la posibilidad de acceder a ellos, profundizando la brecha digital y aumentando el número de "analfabetos del tercer milenio".
Considerar que una notebook o un teléfono celular son artículos suntuarios me recuerda un viejo chiste –que además de viejo es malo– en el cual a una dama de sociedad cuya fortuna peligra le solicitan reducir los gastos y ella, muy altanera, responde: "No le den más papa al loro".
Está claro que los problemas de la Argentina no se solucionan con un incremento del gravamen a artículos supuestamente lujosos. La actitud del Gobierno resulta, nuevamente, de una ponderación errada de las prioridades nacionales –se olvida la educación, la desnutrición, el dengue, la gripe A, la inseguridad, Charata, Chaco, el Consejo de la Magistratura, etc, etc, etc– y deja entrever, también nuevamente, una actitud de cierto resentimiento hacia lo que consideran –notable anacronismo– "las clases pudientes" que se oponen a la redistribución de la riqueza.
Sin perjuicio de ello, puede decirse que la airada defensa enarbolada por gran parte del segmento afectado tampoco atiende a las razones del bien común sino, en muchos casos, a intereses particulares; lo que no está ni bien ni mal si es claramente expresado.
Dado que los hard users de tecnología no son un grupo tan numeroso como el de quienes se dedican a la actividad agropecuaria, es seguro que no habrá grandes manifestaciones ni cacerolazos ni ruidosas protestas. Sin embargo, aunque en otra escala, lo que está en juego es el mismo modelo. No un modelo económico, no un modelo político, no un modelo ideológico. Un modelo de conflicto.

Dirigencia y TOC

Según la inefable y siempre útil wikipedia, "el trastorno obsesivo-compulsivo (T.O.C.) es un trastorno perteneciente al grupo de los desórdenes de ansiedad. Considerado hasta hace algunos años como una enfermedad psiquiátrica rara que no respondía al tratamiento, actualmente es reconocido como un problema común que afecta al 2% de la población, es decir, a más de 100 millones de personas en el mundo".
Yo agregaría que buena parte de ese 2% vive en la Argentina y que no hay nada que estreche más el campo visual que una obsesión. La diferencia entre enfocarse en algo y obsesionarse con algo es casualmente ésa: el estrechamiento de la visión.
Es lamentable ver cómo:
• Una dirigente política opositora se obsesiona con el oficialismo y lo denuncia cada vez que puede con términos grandilocuentes –"Son delincuentes". "Yo no me siento a ninguna mesa de diálogo con el 'gordo' Valor". "No hay que darle oxígeno a la psicopatía".
Resultado: su palabra pierde credibilidad y se vacía de sentido.

• Un ex presidente se obsesiona con un multimedio que él mismo contribuyó a hacer más fuerte –"¿Qué te pasa, Clarín, estás nervioso?", ¿Y ahora vamos por el fútbol?
Resultado: termina pareciéndose a Herminio Iglesias y la quema del féretro que consolidó la derrota electoral del peronismo en 1983.
• Un grupo de dirigentes agropecuarios se obsesiona y produce provocaciones innecesarias –loas a Martínez de Hoz– y declaraciones desubicadas –¡ay, qué horror, hemos descubierto que hay pobres en la Argentina!.
Resultado: el capital de opinión pública positiva que había conseguido en un año de conflicto es rápidamente dilapidado.
• Un grupo de "intelectuales" se obsesiona defendiendo al oficialismo de presuntos ataques a la estabilidad institucional provenientes del gorilismo fascista.
Resultado: termina haciendo honor a la ceguera y la torpeza oficiales, y pareciendo una horda paranoide que, obviamente, no registra el 158% de crecimiento del patrimonio presidencial.
Para muestra basta un botón (aunque en este caso sean cuatro).
Mientras tanto, los ciudadanos nos quedamos afuera –mal pero acostumbrados–, viendo cómo la confrontación es cada vez más mezquina, esperamos que afloje la gripe y que vuelva el dengue, pagamos las facturas del gas y de la luz sin chistar y, lo que resulta más lamentable, los que ganan la pulseada son los que recurren a "la gran Felipe Solá" y se hacen olímpicamente los boludos (sic).
¡Marchen dosis masivas de I.S.R.S. para todos!

8/05/2009

Tiempo

Hace un tiempo que el tiempo me resulta extraño.
Un viernes dejó de ser diferente de un lunes cualquiera.
O de un domingo.
La vida es el primer café de la mañana.
El último cigarrillo de la noche.
El hambre, la sed.
Y el paréntesis entre más hambre y más sed.
El agua tibia mojando mi cuerpo.
La sábana en que me envuelvo para dormir.
Frío y calor.
Hojas secas en el piso o brotes en las ramas.
O sombra fresca.
Pero no tiempo.
Porque hace un tiempo que el tiempo me resulta tan extraño
que los minutos no son unidad de medida,
el reloj no le da sentido a las horas,
y la vida y la muerte son parte
de la misma eternidad.