12/27/2009

Auld lang syne

En ciertos momentos añoro los tiempos en que, cómodamente sentada en mi casa, mantenía fuertes discusiones con los medios masivos de comunicación. Tanto se tratase de los diarios como de la televisión, aunque con los primeros eran más silenciosas y con la segunda, a viva voz.
Uno de mis más usuales contendientes fue Bernardo Neustadt. La manera en que presentaba sus para mí insufribles opiniones desafiaba mi inteligencia y me obligaba a argumentar con firmeza.
¿Por qué yo, que no soy especialmente afecta al "todo tiempo pasado fue mejor" (sino más bien lo contrario), extraño esa época?
La respuesta es sencilla: leo los comentarios de los diarios online o, más bien, los padezco.
Aunque muchos de los mejores columnistas –que deben sentir lo mismo que yo– no habilitan comentarios en sus notas, los que sí lo hacen abren una suerte de caja de Pandora en la que se percibe con claridad la ausencia de un debate consistente o aun, en muchas ocasiones, la de un mínimo de sentido común.
Es que el espacio de los comentarios en los medios digitales se parece a una burda pelea de feria –con perdón de los feriantes– en la cual los integrantes de dos bandos se insultan mutuamente sin solución de continuidad hasta llegar al punto de entablar una batalla que deja de lado el contenido de la nota que le dio origen.
Palabras groseras, errores de ortografía, horrores de redacción, descalificaciones; todo vale en ese territorio que, de un modo u otro, le da a quienes lo pueblan unos segundos de vida pública, aun cuando sea la vida pública de los seudónimos bajo los cuales se esconden.
Todo conspira para la chatura. Los medios alientan este mecanismo empobrecedor en pos del tráfico. El ciberactivismo toma rehenes en ambos bandos. El espacio adquiere el formato de un foro berreta. Y si –por casualidad o por ingenuidad– a algún lector se le ocurre comentar "en serio" es sistemáticamente ignorado porque la ignorancia reina y porque es, también, silenciosa asesina del pensamiento.
¿Se entiende por qué yo, que no soy muy dada a las añoranzas, extraño esos viejos tiempos?

11/25/2009

Sin peros

Ana tiene un marido que la adora, por eso es celoso, tanto que a veces le da un cachetazo cuando ella balbucea frente a sus preguntas, pero la culpa es de ella porque se abatata.
Florencia tiene un novio que a veces pierde el control y la insulta, pero no es culpa de él, es porque tuvo una vida difícil.
Juana tiene una mamá que la pone en penitencia cuando no se saca diez en el colegio, pero no es que su mamá sea mala, es que quiere que le vaya bien.
Mercedes tiene un jefe que siempre está disconforme con su trabajo y todo el tiempo la amenaza con echarla, pero no lo hace de malo, lo que pasa es que es un hombre muy ocupado y con muchos problemas.
Marcela tiene un hijo con mucho carácter; cuando no le gusta la comida, da vuelta el plato sobre la mesa y le dice que vaya a aprender a cocinar, pero es bueno, sólo que ahora está nervioso porque no consigue trabajo.

Hoy, 25 de noviembre, es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Sin peros.

11/23/2009

RBD09/Reflexiones

Blogósfera
La blogósfera argentina ya es lo suficientemente grande como para que empiecen a advertirse matices que hasta hace poco pasaban desapercibidos, perfiles y orientaciones diferentes y hasta algunos quiebres y diferencias. Todo esto, lejos de ser conflictivo (aunque a veces lo sea), la hace más rica e interesante.

Bloggers
Sigue discutiéndose acerca de ser blogger o ser una persona que tiene un blog. A mí me parece que la gran diferencia radica en si uno es una persona que tiene un blog o un profesional que tiene un blog. No creo que blogger sea una profesión per se y, más allá de que algunos blogs "catárticos" –del tipo diario personal– tengan éxito, el desafío de sostener la publicación en el tiempo requiere cada vez más competencias específicas.

Blogs personales
Relacionado estrechamente con el punto anterior, hago la diferencia entre blog personal y blog tipo diario personal porque, desde donde yo lo veo, un blog exitoso es un blog personal: hace un recorte singular, tiene una expresión que lo identifica y transmite una mirada particular, sea cual fuere la realidad que narra.

Fama vs. prestigio
La reputación online, algo de lo que se habla mucho, es una construcción que para ser sólida debe estar estrechamente relacionada con el desempeño offline. No basta con dejar mojones de presencia en redes sociales y profesionales. La mayoría de los blogs con trayectorias sostenidas cuentan con autores que se desempeñan de manera relevante en el "mundo real".

Salir del ghetto
Por último, como siempre, me parece que todavía hay una enorme cantidad de personas que no leen blogs (son muchas más las que no saben qué es un feed) o, para ponerlo en otras palabras, aunque su crecimiento sea permanente, el mundo digital es aún un mundo pequeño. Esto representa una limitación y, a la vez, resignifica el concepto de "blogger famoso". ¿Famoso dónde? ¿Famoso para quién? ¿Cuál es el techo de esa fama? Uno de nuestros principales objetivos como autores debería ser la conquista de ese lector que todavía no ha ingresado al universo online.

RBD09

El sábado 21 tuvo lugar la tercera edición del RosarioBlogDay.
Los organizadores –Marta Repupilli, Fernanda Rubio, Federico Aikawa, Lisandro Carnielli y Rodolfo Augsburger– mostraron la eficiencia a la que nos tienen acostumbrados: agenda bien pensada, invitados relevantes, temáticas abarcadoras, además de su habitual calidez.
Me tocó moderar la mesa con la que abrió el evento "La blogósfera actual: evolución y actualidad de la blogósfera", en la que expusieron Vanina Berghella y Jorge Gobbi.
A lo largo de toda la jornada hubo una audiencia muy participativa y se generaron excelentes debates en torno a los temas propuestos.
¡Gracias!

11/14/2009

Cierre de Mujeres OnLine LatAm

El texto que escribí para el cierre de la jornada puede leerse acá.

11/11/2009

Mujeres OnLine LatAm

El próximo viernes se llevará a cabo el encuentro Mujeres OnLine LatAm, "una jornada abierta a ambos sexos, con una mirada de género en relación a las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación".
El equipo organizador me invitó gentilmente a cerrar el evento, convocatoria que agradezco.

Qué: Mujeres OnLine LatAm
Cuándo: Viernes 13 de noviembre de 9.30 a 17.00.
Dónde: Aula Magna de la Universidad de Palermo, Mario Bravo 1050, CABA.

La actividad es gratuita y está abierta al público previa registración.

11/09/2009

Muñones de silencio

No recuerdo, pero reconozco que mi memoria puede fallar, régimen autoritario que haya accedido al poder reconociéndose como tal y proclamando su autoritarismo. Más bien me parece que es todo lo contrario, que llega con loables objetivos y grandes promesas. Es decir, no viene a imponer su voluntad sino a liberar de una voluntad viciada que ha sometido injustamente. Desembarca para poner la cosas en orden.
En un sentido que no se limita al ámbito político e institucional, el autoritarismo, creo, tiene la mayoría de las veces características discursivas que lo identifican con la "salvación". Anida en la debilidad de aquellos a los que somete. Parasita en el vulnerable, en el manso e irreflexivo, en aquel que ha perdido la fuerza para construir su propio destino y se entrega, por comodidad o por impotencia, a la decisión de un otro que hará, en nombre de altos ideales, su exclusivo arbitrio.
El autoritario, por lo general, no es un necio sino un hábil manipulador del discurso propio y ajeno. Con notable paciencia, va introduciendo en su expresión la palabra monolítica que no admite cuestionamientos, plasmada en slogans y frases hechas. Al mismo tiempo, extirpa de la de sus vasallos aquella que pueda reflejar una fisura, grieta fértil en la que podría crecer la diversidad.
El resultado de ambas situaciones es el mismo: el progresivo empobrecimiento del lenguaje y, consecuentemente, del pensamiento. Porque este mecanismo sistemático produce tanto la cristalización del corpus lingüístico autoritario como la clausura de todo término en el que pueda sospecharse que habita la disidencia. Se descarta la existencia matices y la posibilidad de interpretaciones, se concreta la apropiación de conceptos e ideas, y el horizonte multidimensional de la mirada se reduce a una única dirección, a una sola perspectiva.
En este marco, cualquier desacuerdo es desestabilizante, proviene de quienes no desean lo mejor, responde a solapados intereses espurios que el o los sometidos, tontos ellos, no alcanzan a percibir. Lejos de mostrar fortaleza, bien mirada, lo que esta imposición inapelable pone de manifiesto es la debilidad del autoritario y su imposibilidad de sostener proyectos y objetivos dando batalla en el campo de la argumentación. Entonces se produce el ingreso al territorio de la descalificación que, repetida ad infinitum, horada la voluntad del fuerte, extermina la autoestima del débil e instala la duda en aquel que habitualmente es certero.
A pesar de la potencia del lenguaje, muy parecida a la del agua que se filtra imperceptible y erosiona lo sólido, el de quienes viven situaciones de sometimiento sufre mutilaciones. El espacio de la discusión se cierra. El discurso se restringe a pares opuestos: buenos/malos, afuera/adentro, ellos/nosotros, amigos/enemigos. Si alguna voz se alza es sofocada ya no con palabras sino con gestos violentos. Y allí donde florecía la polisemia, crecen muñones de silencio.
El autoritario confunde silencio con sumisión. Lo que jamás entenderá es que en esos muñones está el germen de su caída. Que no hay fuerza humana que pueda sojuzgar por completo el pensamiento. Que siempre habrá hombres y mujeres que encuentren en el silencio el sustrato perfecto para concebir la rebelión.

10/18/2009

Aclaración

Estela de Carlotto aclaró –y salió publicado en varios medios– los alcances del proyecto de Ley de ADN obligatorio. No se trata de análisis de sangre sino de la toma de muestras –saliva, cabello, etc– sin necesidad de consentimiento del involucrado.
Si bien el método no reviste la violencia que podría representar una orden judicial para una extracción compulsiva de sangre, presenta otras aristas no menos conflictivas, tal como la sensación de inseguridad y persecusión que puede generarse en torno al proceso de pesquisa para conseguir la muestra de una persona sospechada de haber sido víctima de supresión de identidad.
De una manera o de otra, me parece que algo no suena del todo bien si una víctima pasa a ser sospechosa.

10/16/2009

El derecho a la identidad

Lilita Carrió se pronunció en contra del proyecto de ley que autoriza la extracción compulsiva de sangre para estudios de ADN a personas sospechadas de ser hijos o hijas de desaparecidos durante la dictadura.
Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, le salió al cruce defendiendo la medida.
La discusión tomó un giro lamentable porque Carrió denunció que la legislación estaba orientada a forzar a los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble, cuya identidad es cuestionada, a realizarse los análisis.
La cuestión, me parece, es mucho más compleja y excede la situación de los herederos del hoy combatido grupo Clarín. Empiezo a escribir lo que "pienso en voz alta".
Hace más de tres décadas que cientos de abuelas luchan sin descanso por saber qué fue de sus nietos. Es casi imposible interpretar el dolor que esas mujeres sienten sabiendo que en algún lado están los hijos o hijas de sus propios hijos e hijas muertos. También debe ser difícil para ellas comprender que, en el mejor de los casos, se reencontrarán no ya con bebés indefensos sino con hombres y mujeres que rondan los treinta años y que han vivido todo ese tiempo en la ignorancia más absoluta o en la sospecha que carcome.
Por otro lado, aquellos menores apropiados, como adultos que hoy son, están en pleno uso de sus facultades, tanto para elegir saber de dónde vienen como para elegir ignorarlo.
Se pone en juego, entonces, el derecho a la identidad. Pero se pone en juego de una manera paradojal porque para un individuo es tan legítimo querer saber como no querer saber. En el primer caso, buscará por todos los medios posibles recuperar sus raíces, conocer sus orígenes, reencontrar esos rostros familiares en todo el sentido de la palabra y reconstruir la historia que le fue arrebatada. En el segundo, en cambio, pondrá igual empeño en mantenerse al margen de esa identidad que le quiere ser restituida por la fuerza.
El dilema al que enfrenta la extracción compulsiva de sangre es, por lo tanto, la revictimización de un ser humano al que, sin tener conflicto alguno con su identidad actual, ésta se le sustrae para, en nombre de la verdad –de una verdad que no le importa o que no puede afrontar–, restituirle la real que no desea conocer.
Queda claro –y es mi interés que quede clarísimo– que lo imperdonable, lo siniestro, lo injustificable fue aquella temprana sustracción llevada a cabo con el primer llanto. Esa que selló una vida en la cual, inevitablemente, ser uno mismo está asociado a la mutilación de la historia personal.
No me siento en condiciones de tomar posición respecto del proyecto de Ley de ADN obligatorio. Pero me parece que la palabra obligatorio no suena bien cuando de lo que se está hablando es de un derecho.
Por cierto, las familias de origen tienen derecho a saber qué ocurrió con esos chicos; las abuelas tienen derecho a recuperar a sus nietos, y los que alguna vez fueron menores apropiados tienen derechos, como ya dije, tanto a querer conocer su identidad real como a conservar la que, real o no, tienen. En todo caso, en este entrecruzamiento de derechos que no siempre coinciden, me pregunto, ¿cuál es el derecho que prevalecerá?

10/15/2009

Enfermos de vulgaridad

Anoche la Selección Argentina de Fútbol aseguró su participación en el Mundial 2010 que se llevará a cabo en Sudáfrica. Luego de otra presentación mediocre y como corolario de una seguidilla de actitudes –al menos– poco felices para el responsable de la dirección técnica de un seleccionado nacional, Diego Armando Maradona tuvo, en la conferencia de prensa posterior al partido, expresiones de una vulgaridad casi insuperable.
No las voy a reproducir porque pueden encontrarse, repetidas hasta el cansancio, en casi todos los idiomas existentes. Tampoco voy a emitir una opinión puntual sobre Maradona porque descuento que junto a cada reseña noticiosa estará el comentario de quien la escribió. De modo que evitaré la redundancia.
Sí quiero decir que las declaraciones del director técnico del Seleccionado Nacional de Fútbol no fueron un exabrupto. Más bien creo que no pudo escapar a la enfermedad que nos aqueja: la vulgaridad.
Es vulgar la actitud sobradora y descalificatoria del Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación Aníbal Fernández.
Es vulgar el cinismo del Presidente del Bloque de Senadores del oficialismo Miguel Angel Pichetto.
Es vulgar la ostentación de autoritarismo del Secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno.
Es vulgar la manipulación de las decisiones del Consejo de la Magistratura llevada adelante, entre otros, por la Diputada Nacional Diana Conti.
Es vulgar el revanchismo resentido del ex presidente Néstor Kirchner.
Es vulgar la justificación de los dichos de Diego Maradona que hizo el Presidente de la AFA Julio Grondona (transcribo porque es fresquita: "...no
creo que haya muchos periodistas deportivos que no puedan decir 'no viví de Maradona' ").
Todos los mencionados han tenido, con distintas palabras, expresiones con el mismo significado que las de Diego Maradona. Y la lista podría seguir.
¿Por qué tendríamos que suponer que el responsable del Seleccionado Nacional y antigua gloria del fútbol mundial es un individuo sano en un país enfermo?

10/02/2009

De mensajes y compromisos

Truena el cañón,
préstame tu fusil
que la revolución
viene oliendo a jazmín.

Cuando yo tenía veinte años –es decir en un tiempo obscenamente lejano– la gente, sobre todo la gente joven, solía buscar en las expresiones artísticas "el mensaje".

Los comentarios en la charla de café luego de ver una película eran "¡Qué mensaje!", "Tenía mensaje", "¿Entendiste el mensaje?", "¡Qué profundo el mensaje!". Y no faltaba aquel que quería probarte –o encubrir su pobreza de análisis– y te desafiaba con un: "A ver... ¿cuál era el mensaje?".
Los libros, las películas, las canciones tenían mensaje y, por lo tanto, eran valiosos exponentes del "arte comprometido"; o no lo tenían y entonces no sólo no cubrían las expectativas sino que eran despectivamente señalados como "comerciales".
Ya en ese entonces la extendida costumbre de valorar "el mensaje" me parecía una soberana estupidez. Pero, claro, siempre fui un tanto extraña y no creía que el arte necesitara autoproclamarse revolucionario. Más bien pensaba que su contenido revulsivo y desafiante se manifestaba más allá de la voluntad del autor cuya individualidad expresaba los conflictos universales. Y veía las sesudas reuniones destinadas a decodificar "el mensaje" como una actitud pretenciosa y pseudointelectual.
La música se transformó en el terreno más fértil para esta costumbre. Bajo la etiqueta del "arte comprometido", numerosos músicos transitaron escenarios alimentando la mística del "mensaje". Y, mientras tanto, yo iba dejando de escucharlos.
Dejé de escuchar a Víctor Heredia después de "El viejo Matías" y "Dulce Daniela"; a León Gieco luego de "Sólo le pido a Dios"; a Joan Manuel Serrat luego de "Mediterráneo". Es decir, justo cuando para los buscadores de "mensajes" esos intérpretes dejaban de ser "comerciales" e ingresaban a la valorada categoría de "comprometidos". ¡Siempre contra la corriente yo!
Con Mercedes Sosa me pasó algo parecido. Creo que no hubo obra en la que fuese más visceralmente comprometida que en Mujeres argentinas. Comprometida con la historia, con las raíces, con el género femenino y con el folklórico, con esa voz impactante y conmovedora que parecía venir de otro mundo. Comprometida con el alma y sin necesidad de embanderarse con ninguna revolución porque la canción era, por sí sola, bandera y revolución.
Y hasta ahí llegó mi amor.
Porque mi amor al arte no sabe de obras con "mensajes" ni de artistas "comprometidos". No sabe de racionalizaciones ni de etiquetas ni de barricadas ni, mucho menos, de salones blancos. Quiere escenarios sobre los que la libertad sea protagonista sin necesidad de ser invocada y no tribunas desde las cuales recitar panfletos. Quiere canciones que digan mucho hablando de nada y no consignas orientadas a domesticar ideas y ganar adeptos para una causa.
Porque el arte es una fiesta que invita (invita, no obliga) a la rebeldía.
Que cambia cabezas tocando corazones. Que no habla de sí mismo pero que, sutil, humilde e involuntariamente, habla de todos cada vez que dice "yo".

9/29/2009

Peligrosamente cerca

Ayer, en su exposición en el Honorable Senado de la Nación, Hebe de Bonafini declaró:
"Si no estás con esta ley, estás con la dictadura sangrienta."
Casi cualquier argumento fundamentado en la lógica binaria es falaz. Entre la ley de la dictadura, bajo la que vivimos todos estos años, y la ley que, con singular premura, propone el Poder Ejecutivo hay infinitas posibilidades.
Explorarlas en función del mayor beneficio para la ciudadanía es deber de nuestros legisladores. Aprobarla "sin cambiar una coma" supone, en cambio, una actitud autoritaria y, por lo tanto, poco democrática que sigue acercando al oficialismo al territorio que tanto ha denostado y en oposición al cual construyó mucho de su actual poder.

Siembra vientos

... y durante mucho tiempo, cada día, de mil maneras distintas, insistieron para que los menos favorecidos, en lugar de querer dejar de serlo, desearan que los más favorecidos conocieran el infierno...

Y lo lograron.

9/26/2009

Ley de Medios

¿Es posible hacer el bien desde una intención cuestionable?
¿Es legítima una iniciativa que responde sin disimulos a una puja de intereses ajenos a la ciudadanía?
¿Es justo manipular a la opinión pública sembrando el miedo, la desconfianza y hasta el odio?

Estas son algunas de las preguntas que me hago mientras se debate la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
La discusión ha perdido el espíritu de cualquier ley: la aspiración al bien común, y se ha transformado en un enfrentamiento de tablón en el que, más que el buen juego de un equipo, se defiende ciegamente una camiseta. Entonces todo se reduce a obtener una victoria sin importar los medios a los que haya que apelar para lograrla.
Es obvio que mis preguntas tienen que ver con la ética.
Es obvio, también, que todas valen tanto para el Gobierno como para el Grupo Clarín.

No me mientan. Y si me van a mentir, al menos hagan el esfuerzo de ser creíbles.

9/24/2009

Viene a cuento

Alcohol is a very necessary article ... It makes life bearable to millions of people who could not endure their existence if they were quite sober. It enables Parliament to do things at eleven at night that no sane person would do at eleven in the morning.

G.B. Shaw


9/17/2009

Semestre de desatinos

Unos tres meses atrás, un conocido periodista expresaba en su blog la preocupación por el resultado de las inminentes elecciones legislativas. Dejé un comentario en el cual le decía que a mí no me preocupaba tanto el resultado como el largo período que tendríamos que transitar hasta que se produjera el recambio.
No me refería sólo a las flagrantes manipulaciones del oficialismo en pos de sanciones relámpago. Pensaba también que la oposición tendría un pobre desempeño e imaginaba que los representantes de intereses corporativos instrumentarían una estrategia de ataque aún más agresiva.
Lo que nunca pensé fue que vería tanto debate estéril y tanta mezquindad. Tanta falsa invocación a valores, derechos y principios.
No se me ocurrió que presenciaría el espectáculo deprimente de las quejas ñoñas –"señorita, señorita, ese nene me sacó la goma"– o el descarado lobby pro "monopolio" de algunos diputados opositores.
No creí que un gobierno que se autoproclama defensor de la calidad institucional y que no pierde oportunidad de execrar la dictadura, continuara apelando a subterfugios lindantes con la ilegalidad, a metáforas bélicas y a un lenguaje profundamente violento.
No vislumbré que el control abusivo y mentiroso que se viene ejerciendo sobre la información estadística se extenderia a otras áreas. Ni que algunos medios masivos serían tan indisimuladamente parciales –en uno u otro sentido–, al punto de producir información tendenciosa y poco creíble, poniendo a lectores, oyentes y televidentes en el lugar de idiotas.
Sí advertí –y lo dije– que la lucha entre intereses sectoriales no sólo ignora las necesidades de la ciudadanía sino que, además, la expulsa de la discusión.
¿Cuánto tiempo le llevará a la Argentina corregir los efectos nefastos de este semestre de desatinos?
Con grandes poderes económicos heridos y en busca de revancha, con un gobierno de enceguecida persistencia en el autoritarismo y la soberbia, con una oposición que está a la –escasa– altura del oficialismo, seguramente mucho.

9/02/2009

Semilla violenta

Desde hace un tiempo, la violencia en la cual estamos inmersos no sólo se manifiesta en los robos, tomas de rehenes, secuestros y asesinatos. También está la violencia muda. La de los chicos en situación de calle, la del hambre, la pobreza y la exclusión. Esa mano invisible que nos pega en la cara cuando no la damos vuelta para no ver.
Sin embargo, éstas no son las únicas formas de violencia que nos atraviesan. Cada día un poco más, la violencia verbal gana terreno en nuestras vidas. De manera casi imperceptible, va deslizándose en el lenguaje cotidiano y se instala ahí sin escándalo, como un potente anestésico administrado en pequeñísmas dosis.
Está en el discurso oficial –a todo nivel– grandilocuente, descalificador y confrontativo. Está en las constantes denuncias de la oposición, algunas de ellas temerarias y apocalípticas. Está en funcionarios –o aspirantes a funcionarios– a los que "les salta la térmica" o "se les sale la cadena" cuando proponen "moler a golpes a los chicos que roban" o "unirse y quemar a las ratas que viven en el barrio de atrás (una villa)". Está en los agredidos u ofendidos que se autoproclaman dispuestos a hacer justicia por mano propia.
Está en los titulares de algunos medios, caníbales de la realidad, que repiten hasta el cansancio noticias que, además de ser malas, tienen el plus de ser maliciosamente transmitidas. Está en cada mentira y en cada chicana. En cada intento de manipulación.
Vivimos en un ambiente enrarecido. Quien no piensa como yo es mi enemigo. Quien tiene más no lo ha ganado trabajando sino arrebatándoselo a los que menos tienen. Reina la desconfianza a tal punto que hasta las medidas que podrían ser buenas son cuestionadas "por si las moscas". Nadie espera algo bueno del prójimo.
Hemos olvidado lo que significan las expresiones "bien común" y "buenas intenciones". Entonces todo se torna violento. Aunque no nos demos cabal cuenta, aunque creamos que no nos atañe ni nos mancha, la violencia está ahí y hace su aparición cada vez con más frecuencia, bajo la forma de una frase que es un vómito maloliente, un insulto desembozado, una prejuiciosa descalificación. Sin más ideal que la ofensa, sin más objetivo que la destrucción del otro.
Hubo un momento en que lo que hoy vivimos era latencia, era semilla. Y fue sembrado. Y permitimos la siembra con nuestra usual nonchalance, madre de la actitud –que está entre la de una Doña Rosa horrorizada y la de una Heidi sorprendida en su inocencia– con la que nos damos por enterados de los desastrosos efectos de la indiferencia colectiva.

8/28/2009

Titulares

La primera mandataria, que siempre nos recuerda su inocultable desagrado por el periodismo (no sé qué pensarán de eso los periodistas "afines" a los que mete en la misma bolsa), cada vez que se expresa públicamente, sin embargo, trabaja para esa infame corporación desestabilizadora (la calificación, irónica, es de quien escribe).
Es notable su expresión plagada de máximas efectistas –"piquetes de la abundancia", "que no nos secuestren los goles", "libertad de extorsión", "fusilamiento mediático"– que rápidamente se transforman, para la prensa, en jugosos titulares.
La máxima –no me refiero a la dama en cuestión sino a la forma discursiva– presenta un inconveniente que quien hoy ocupa el sillón de Rivadavia parece no advertir: su asertividad deja enormes huecos para la objeción. Los medios sí han comprendido esta falencia y, por lo tanto, se regodean en desmenuzar las declaraciones presidenciales hasta transformarlas en coquetas brochettes de palabras huecas.
Además, podemos agregar a la lista de incoveniencias otra no menor: un titular es el puñado de palabras con gran efecto que sintetizan la densidad de un discurso en el que se vuelcan ideas complejas, patrones de pensamiento, líneas de proyecto. Es decir, bajo de un titular suele haber una bajada y más abajo aún el cuerpo de una nota. Y, sin dudas, el titular es una extracción inteligente y atractiva del cuerpo de la nota.

Ahora bien, si quien nos gobierna habla sólo con titulares, ¿dónde está el cuerpo de la nota? Imaginemos un diario con este formato: letras de molde (perdón por la obviedad) y grandes espacios en blanco allí donde irían los contenidos que permiten articular un proyecto, una o varias metas e, incluso, una ideología.


Es, casi diría, sencillo conocer la fórmula comunicacional de CFK:
  • Frases de no más de diez palabras "levantables" por los medios.
  • Cada dos o tres frases, palo para los "ricos" (cómo se incluye la familia K en esta repartija es una incógnita) y/o para el sector agropecuario.
  • Cada dos o tres frases, palo para "los monopolios mediáticos" (como si hubiese muchos).
  • Todo acto de gobierno es en nombre de los desaparecidos (no importa si se trata de fútbol o de radiodifusión).
  • Una de cada cinco frases debe incluir la expresión "redistribución de la riqueza".

¿El resultado? Un discurso pobre, mecánico, discutible y, por sobre todas las cosas, vacío. Piece of cake para el periodismo (le faltaría calificarlo de "apátrida" y ahí, sí, cerramos la puerta que estamos todos).

8/23/2009

8/22/2009

Miedo

[...] El miedo se va en silencio. Es como una puerta cerrada que no intentamos abrir porque sabemos que está con llave y porque para convencernos probamos mil veces hasta que un día simplemente dejamos de intentar. Y otro día, porque sí, por aburrimiento, porque no nos rendimos del todo, porque recuperamos las fuerzas, porque la vida se impone, volvemos a hacer la prueba y la puerta se abre, deja entrar una luz brutal, enceguecedora. Y sonreímos amargamente porque el último gesto perverso del carcelero qe nos tuvo ahí fue habernos liberado quién sabe cuánto tiempo atrás sin avisar. [...]

8/21/2009

Tornillos con tomates

Poco feliz. Olímpicamente torpe. Falaz. Rimbombante, contradictoria y vacía. Desafortunada. Para la gilada. Destinada a la corte de chupamedias que, como están ahí, todo aplauden.
De todas estas maneras –respetando la investidura– puede calificarse la expresión de la primera mandataria comparando el fútbol con los desaparecidos.
"No quiero que se secuestren más goles", dijo ayer, triunfal y peripatética (3ª acepción de la RAE, porque de la 1ª y la 2ª no tiene idea), la Jefa de Estado en la poco usual tribuna del predio de la AFA.
No sólo es ofensiva la comparación, también es ofensivo que piense que los ciudadanos nos vamos a comer la galletita de que se pueden mezclar livianamente tornillos con tomates.

8/19/2009

Cromañón en primera instancia – Impresiones preliminares

Hoy, poco después de las tres y media de la tarde, el Tribunal Oral Nº24 se expidió en cuanto a la causa por el incendio de Cromañón.
Mi posición, en cuanto a la responsabilidad penal de los integrantes del grupo Callejeros, es bien conocida desde hace tiempo.
Aquí, las primeras ideas que se me cruzaron al escuchar que habían sido absueltos:

• Los tres jueces que conformaron el tribunal pudieron sustraerse a la presión mediática y fallar en consecuencia aun sabiendo que, casi con seguridad, su decisión sería fuertemente cuestionada.
• Es casi una verdad de perogrullo decir que cuando una persona recurre a la Justicia, el resultado, lo favorezca o no, es justo. Si no lo considera así, tiene a su disposición los mecanismos de apelación del fallo.
• Claramente, en este caso, la probabilidad de que la sentencia no dejara satisfechas a las partes era altísima. En todo caso, si de algo no puede acusarse a los integrantes del Tribunal es de haber producido un fallo "tibio".
• Viendo los incidentes que se desarrollaron frente al Palacio de Tribunales, podía imaginarse que la reacción de los seguidores de Callejeros allí concentrados hubiese sido la misma que la de los familiares querellantes si la sentencia hubiese sido condenatoria para los músicos.
• Leyendo los comentarios en Twitter, me dio pena advertir que muchas veces los argentinos funcionamos con una lógica pobremente fundamentada que deja al descubierto feos prejuicios y actitudes discriminatorias.
• Viendo las reseñas periodísticas, nuevamente se nota que el espacio mediático es ocupado sólo por una de las partes involucradas en este conflicto a la que, además, ninguna decisión de la Justicia dejará satisfecha porque no hay nada que permita mitigar el dolor de tanta pérdida.
• No justifico los festejos –porque no había nada que festejar y la justicia merece respeto porque, por sobre todas las cosas, justicia no es revancha– como tampoco justifico las actitudes violentas. Puede pensarse que luego de tantos meses de tensión en medio de un dolor indescriptible, quienes asumieron posiciones agresivas estaba apenas expresando su frustración frente a un resultado que no era el esperado.

En cuanto a lo que yo sentí, sentí que mi trabajo había valido la pena. Más allá de las diferencias que me alejaron de los músicos y mi posición de que dar conciertos durante el desarrollo del juicio era demasiado irritante para la sensibilidad de quienes habían perdido seres queridos en el incendio, en todo momento sostuve lo que finalmente el Tribunal reflejó: que los integrantes de Callejeros no eran penalmente responsables de la tragedia de Cromañón (me resisto a llamarla masacre porque masacre es otra cosa).
No hay posibilidad de sensación de triunfo alguna. El "yo tenía razón", en este caso, es ofensivo. Pero sí de tranquilidad respecto de cada palabra que escribí en Callejeros en primera persona.

Acabo, además de leer los conceptos con que los jueces fundamentan la absolución de los integrantes de Callejeros. Entre otras cosas, dice lo siguiente:

"Por ende, no se vislumbra que concretamente, desde un plano objetivo, Patricio Fontanet, Eduardo Arturo Vázquez, Maximiliano Djerfy, Juan Carbone, Cristian Torrejon, Elio Delgado o Daniel Horacio Cardel, hayan contribuido o favorecido a la configuración concreta del hecho punible acaecido el día 30 de diciembre de 2004.
"Pero por si esto fuera poco, tenemos mayores razones para afirmar la imposibilidad de entender que el fomento o aliento de las bengalas del que tanto han hablado algunos acusadores pueda constituir participación criminal.

"Y esto recae en el aspecto subjetivo de la participación.

"En efecto, descartada de plano la instigación, al precisar el marco dogmático de la complicidad, vimos que el dolo del cómplice debe referirse a la voluntad de participar en un hecho ajeno individualmente determinado. Además debe ser doble, esto es, el cómplice debe conocer que presta un aporte a la ejecución de ese hecho concreto, y asimismo, debe abarcar la realización de ese ilícito principal.

"Pues bien, vista la cuestión desde esta óptica, nos preguntamos ¿alguien racionalmente puede afirmar que, por ejemplo, cuando Patricio Fontanet hacía manifestaciones relativas al uso de pirotecnia en el recital de Obras Sanitarias del mes de julio del año 2004, estaba representándose que con ello iba a colaborar en las omisiones típicas que los autores Chabán y Argañaraz cometieron el día 30 de diciembre de ese año?.

"Es decir, en aquel momento, ¿es posible sostener que la voluntad de Fontanet estaba dirigida a contribuir en el hecho delictivo que Chabán y Argañaraz iban a ejecutar muchos meses después?

"La respuesta es más que evidente: no. Por ende, desde las reglas de la participación criminal no se puede afirmar dolo de complicidad de ninguna manera.

"El mismo razonamiento cabe efectuar para las entrevistas radiales o para las notas volcadas en las revistas de rock.

"Cualquiera sea la manifestación que se haya vertido, ninguna puede ser considerada una contribución dolosa al hecho concreto del 30 de diciembre del año 2004, por la simple razón de que los miembros de la banda no podían saber que con ella podían estar colaborando con un delito futuro e incierto.

"Podría considerarse que ese aliento o fomento, en caso de haber existido, resulta una conducta negligente.

"Sin embargo sabemos que en nuestro derecho positivo no existe la participación imprudente.

"Tampoco cabría siquiera analizar una eventual autoría culposa, pues de acuerdo al esquema dogmático que venimos siguiendo y a partir de nuestra formulación de la prohibición de regreso, detrás de un hecho atribuido a un actuar libre doloso con dominio sobre la causa o fundamento del resultado, no pueden existir otros autores.
"En definitiva, creemos haber demostrado que al menos desde la concepción de la dogmática que nosotros defendemos, un eventual aliento o fomento genérico del uso de pirotecnia no puede constituir conducta delictiva alguna."


8/16/2009

Una estrategia excelente

Si el sector gobernante toma decisiones que afectan a la ciudadanía pero las encara como si fuesen exclusivamente luchas de y por el poder, y encima la otra parte involucrada actúa como si esto fuera cierto, el resultado es que los ciudadanos terminan desentendiéndose del conflicto porque se convencen de que dicho conflicto no es de su competencia.
La 125 fue así: llevada a la larga, dejó en el campo de batalla solamente a los dirigentes agropecuarios contra el oficialismo.
Las facultades delegadas son así: oficialismo contra oposición.
El fútbol es así: oficialismo contra grupo Clarín.
Todas éstas –y tantas otras– se han transformado en confrontaciones diluidas en las cuales la opinión del pueblo –la gente– deja de tener incidencia.
Transformar los problemas de todos en conflictos de poder es una estrategia excelente para excluir a los ciudadanos y hacer lo que a uno se le da la gana.

8/10/2009

Impuestazo tecnológico vs. modelo

Desde donde yo lo veo, el "impuestazo tecnológico" (una expresión que refiere al aumento del impuesto al valor agregado –del 10.5% con que se gravan algunos ítems al 21% con que se grava a la mayoría de los artículos de todo tipo– sobre los productos de telefonía e informáticos) no sólo es un problema per se sino, lo que es peor, representa un problema mucho más grave por tratarse de una nueva torpeza del Gobierno.
Es que la elevación del IVA, lejos de proteger a una pujante industria nacional –casi inexistente–, producirá un incremento en el precio de los artículos y, por ende, alejará a muchas personas de la posibilidad de acceder a ellos, profundizando la brecha digital y aumentando el número de "analfabetos del tercer milenio".
Considerar que una notebook o un teléfono celular son artículos suntuarios me recuerda un viejo chiste –que además de viejo es malo– en el cual a una dama de sociedad cuya fortuna peligra le solicitan reducir los gastos y ella, muy altanera, responde: "No le den más papa al loro".
Está claro que los problemas de la Argentina no se solucionan con un incremento del gravamen a artículos supuestamente lujosos. La actitud del Gobierno resulta, nuevamente, de una ponderación errada de las prioridades nacionales –se olvida la educación, la desnutrición, el dengue, la gripe A, la inseguridad, Charata, Chaco, el Consejo de la Magistratura, etc, etc, etc– y deja entrever, también nuevamente, una actitud de cierto resentimiento hacia lo que consideran –notable anacronismo– "las clases pudientes" que se oponen a la redistribución de la riqueza.
Sin perjuicio de ello, puede decirse que la airada defensa enarbolada por gran parte del segmento afectado tampoco atiende a las razones del bien común sino, en muchos casos, a intereses particulares; lo que no está ni bien ni mal si es claramente expresado.
Dado que los hard users de tecnología no son un grupo tan numeroso como el de quienes se dedican a la actividad agropecuaria, es seguro que no habrá grandes manifestaciones ni cacerolazos ni ruidosas protestas. Sin embargo, aunque en otra escala, lo que está en juego es el mismo modelo. No un modelo económico, no un modelo político, no un modelo ideológico. Un modelo de conflicto.

Dirigencia y TOC

Según la inefable y siempre útil wikipedia, "el trastorno obsesivo-compulsivo (T.O.C.) es un trastorno perteneciente al grupo de los desórdenes de ansiedad. Considerado hasta hace algunos años como una enfermedad psiquiátrica rara que no respondía al tratamiento, actualmente es reconocido como un problema común que afecta al 2% de la población, es decir, a más de 100 millones de personas en el mundo".
Yo agregaría que buena parte de ese 2% vive en la Argentina y que no hay nada que estreche más el campo visual que una obsesión. La diferencia entre enfocarse en algo y obsesionarse con algo es casualmente ésa: el estrechamiento de la visión.
Es lamentable ver cómo:
• Una dirigente política opositora se obsesiona con el oficialismo y lo denuncia cada vez que puede con términos grandilocuentes –"Son delincuentes". "Yo no me siento a ninguna mesa de diálogo con el 'gordo' Valor". "No hay que darle oxígeno a la psicopatía".
Resultado: su palabra pierde credibilidad y se vacía de sentido.

• Un ex presidente se obsesiona con un multimedio que él mismo contribuyó a hacer más fuerte –"¿Qué te pasa, Clarín, estás nervioso?", ¿Y ahora vamos por el fútbol?
Resultado: termina pareciéndose a Herminio Iglesias y la quema del féretro que consolidó la derrota electoral del peronismo en 1983.
• Un grupo de dirigentes agropecuarios se obsesiona y produce provocaciones innecesarias –loas a Martínez de Hoz– y declaraciones desubicadas –¡ay, qué horror, hemos descubierto que hay pobres en la Argentina!.
Resultado: el capital de opinión pública positiva que había conseguido en un año de conflicto es rápidamente dilapidado.
• Un grupo de "intelectuales" se obsesiona defendiendo al oficialismo de presuntos ataques a la estabilidad institucional provenientes del gorilismo fascista.
Resultado: termina haciendo honor a la ceguera y la torpeza oficiales, y pareciendo una horda paranoide que, obviamente, no registra el 158% de crecimiento del patrimonio presidencial.
Para muestra basta un botón (aunque en este caso sean cuatro).
Mientras tanto, los ciudadanos nos quedamos afuera –mal pero acostumbrados–, viendo cómo la confrontación es cada vez más mezquina, esperamos que afloje la gripe y que vuelva el dengue, pagamos las facturas del gas y de la luz sin chistar y, lo que resulta más lamentable, los que ganan la pulseada son los que recurren a "la gran Felipe Solá" y se hacen olímpicamente los boludos (sic).
¡Marchen dosis masivas de I.S.R.S. para todos!

8/05/2009

Tiempo

Hace un tiempo que el tiempo me resulta extraño.
Un viernes dejó de ser diferente de un lunes cualquiera.
O de un domingo.
La vida es el primer café de la mañana.
El último cigarrillo de la noche.
El hambre, la sed.
Y el paréntesis entre más hambre y más sed.
El agua tibia mojando mi cuerpo.
La sábana en que me envuelvo para dormir.
Frío y calor.
Hojas secas en el piso o brotes en las ramas.
O sombra fresca.
Pero no tiempo.
Porque hace un tiempo que el tiempo me resulta tan extraño
que los minutos no son unidad de medida,
el reloj no le da sentido a las horas,
y la vida y la muerte son parte
de la misma eternidad.

7/06/2009

El color del cristal

En esta última semana, luego de las elecciones, más que nunca se confirmó que las cosas se ven según el color del cristal a través del cual se miran.
Para algunos, las elecciones se perdieron (las perdieron/las perdimos) "por poquito" y, ahora más que nunca, hay que profundizar el modelo. Otros, en cambio dicen que el pueblo se expresó en las urnas contra la soberbia y el autoritarismo, y que los resultados fueron una muestra del rechazo a ese mismo modelo que los primeros están decididos a profundizar.
Mientras unos pedían cambios en el gabinete de ministros, los otros –la otra, indeed– declaraba que no veía en la gestión de sus ministros razón alguna para hacer cambios.
La renuncia –largamente anunciada en susurros– de la ministra de salud se debió para el oficialismo al desgaste. Sin embargo, el periodismo coincide en que la ahora ex funcionaria recomendó a la primera mandataria la suspensión de los comicios como medida precautoria frente a la pandemia de gripe H1N1, medida que, como todos sabemos, no fue tomada y nos llevó mansamente a las escuelas que, dos días más tarde, el nuevo ministro cerró.
Siguiendo con la gripe, recién ahora nos enteramos de que los barbijos sólo se indican para personas que ya están infectadas o que sospechan estarlo. También hemos descubierto que se hizo tarde para la mayoría de las medidas preventivas que el estado debería haber tomado y que, a la fecha, el cuidado y la prevención están en manos de la responsabilidad individual de cada ciudadano. Del mismo modo, corren diferentes versiones acerca de la conveniencia o inconveniencia del cierre masivo de comercios y otros lugares de reunión. Además, no hay información fidedigna sobre casos mortales y cantidad de infectados. Una de las primeras declaraciones del flamante ministro de salud confirmó la existencia de cerca de 100.000 casos. La primera mandataria desmintió rápidamente. Y el ministro replicó que había dado la información cumpliendo con el pedido expreso de su jefa de decir la verdad (¿pues, entonces, quién lo tiene? Aparición con vida del Gran Bonete).
Por otro lado, el ex presidente de la Nación –para la oposición derrotado, para sí mismo un poquito derrotado (que es lo mismo que decir que una mujer está un poquito embarazada)– renunció a la presidencia del Partido Justicialista dejando en su lugar al vicepresidente, otro "testimonial" derrotado que ya confirmó que no asumirá la banca para la que fue elegido (¿alguien sabe, por casualidad, qué harán los restantes testimoniales?). Ni lerdos ni perezosos, los bendecidos por el sufragio, saltaron en reclamo del sitial. Victoriosos –y no tanto– gobernadores, senadores y diputados buscan con afano su lugar bajo el sol peronista, cada uno con argumentos más potentes y más legítimos que los restantes. Y ya que estaban, con el mismo ahínco pusieron a cocinar el guiso 2011, entonces ahora tenemos precandidatos a presidente, a cual más ubicuo, como para cinco o seis naciones (avisen que si necesitan los mandamos).
Mientras todo esto sucedía, la primera mandataria sacó a pasear a algunos presidentes latinoamericanos en el avión presidencial, very concerned about Honduras y los procesos políticos de la región (más contagiosos que la gripe H1N1), según algunos y a la caza de la foto con Obama según otros.
Yo digo, ya que no podemos conciliar las opiniones, ¿no podríamos unficar los anteojos con que miramos la realidad?

6/21/2009

Guía para votar

• Tener claro que por más que muchos de los candidatos se comporten como si la elección fuese presidencial, a lo que aspiran es a bancas en ambas Cámaras.
Las promesas de planes, seguridad y empleo, por ejemplo, son muy bonitas pero también son difíciles de cumplir desde un escaño.
• Evaluar, si es posible, el trabajo que podrán hacer desde sus puestos.
El "si es posible" tiene que ver con que las propuestas no han sido tema de campaña, y me refiero a propuestas reales de actividad legislativa.
• Considerar quiénes, de acceder a una banca, cumplirán con la totalidad del mandato.
Muchos postulantes aspiran a presentarse en la siguiente elección para cargos ejecutivos nacionales y provinciales, o forman parte de fuerzas que, de ganar la elección 2011, los sustraerán del ámbito legislativo para sumarlos al Ejecutivo como ministros, por ejemplo, lo que producirá un importante drenaje en la conformación del Congreso. Este punto pone relativamente a salvo de llorar sobre la leche derramada a la hora de las renuncias, los enroques y las testimoniales.
• Eludir el tremendismo y teorías conspirativas varias.
El miedo no sirve. La amenaza de adelantamiento de elecciones presidenciales, el "nosotros o el caos", la "vuelta al Fondo (Monetario Internacional)" o el pacto peronista no le suman al ciudadano a la hora de decidir su voto con libertad.
• No perder de vista el "combo".
Bajo los que no asumirán por ser "testimoniales", hay otros nombres que se transformarán en legisladores de la Nación. Tras los que abandonarán el cargo luego de dos años de tarea están los que ocuparán sus lugares en 2011.
• Por último, ponderar la consistencia y la coherencia de los candidatos.
En el caso de quienes aspiran a renovar sus bancas, este punto es fundamental: ¿por qué harían ahora lo que no hicieron en el mandato anterior?

6/19/2009

La salida es por allá

Un consultor en comunicación política es contratado para cumplir con una tarea específica: asesorar sobre la manera de expresarse del candidato, analizar las demandas de los votantes, articularlas con las propuestas y retraducirlas en estrategias discursivas eficaces, lo que ya es un trabajo arduo si se piensa en la dinámica imprevisible del contexto nacional.
Por otra parte, alrededor de un dirigente político nunca hay un puñado de personas. Son cientos. Cada una con sus opiniones, apetencias y ambiciones personales que, muchas veces, entran en colisión con el proyecto grupal que vendría a ser el proyecto personal del líder.
Un consultor, entonces, siempre navega las aguas turbulentas del entorno y las no menos agitadas de la realidad externa.
Si bien su primer compromiso es con la verdad: decir la verdad y actuar desde la verdad, con el correr de los días –y de los embates de la realidad y del entorno–, las cosas empiezan a ponerse complicadas.
Por un lado, desde afuera, la opinión pública actúa de la misma manera que siempre: como una dama caprichosa y veleta que obliga a bruscos cambios sin previo aviso; y los cambios generan inseguridad (si no pregúntenle al ACyS, cuyo slogan propone el "cambio seguro" para no asustar a nadie aunque no convenza). Por otro, desde el interior, la tensión aumenta y va horadando la autoestima del candidato que, bombardeado por encuestas y publicaciones, es muy permeable tanto a la euforia como a la depresión. Y, como es de suponer, candidato inestable no sirve ni para presidente de cooperadora escolar.
En el ojo del huracán, el consultor. Se cuestionan todas sus recomendaciones, se le atribuyen todos los malos pasos y no se le concede autoría de acierto alguno. Dentro del círculo aúlico, las aguas se dividen. Un sector defiende; el otro, ataca. A veces porque juegan intereses personales; otras por razones misteriosas.
A estas alturas, el acorralado consultor tiene varias alternativas.
La que sostendrá su precaria supervivencia es la entrada al circuito "mentime que me gusta". El sabe mejor que nadie cómo decir lo que el otro quiere escuchar. Lo único que tiene que hacer es suplantar al otro en su esquema mental, un simple cambio de enfoque.
La segunda posibilidad es recurrir al "botiquín de emergencia". Altas dosis de reliverán y paratropina para seguir adelante mintiendo lo menos posible –aunque se reconozca que "lo menos posible" es una variable móvil que siempre conduce a mentir más–, e incluir en el combo el aplacatorio "si no lo hago yo, lo va a hacer otro" que siempre está al servicio de justificar el dinero cobrado a contramano de los principios.
Por último, el "portazo por la dignidad", escena que debe –sí o sí– incluir una frase lapidaria en la cara del candidato. Una posibilidad es "Todos estos te mienten. ¡Vos no sos San Martín, sabelo!". Obviamente, ni bien cerrada la puerta, las fuerzas se reagrupan y, con el enemigo ya afuera, se aplican a vivar al nuevo libertador.
En cualquiera de los casos, la tarea del consutor siempre tiene fecha de vencimiento. Siempre llega el momento en que, con mayor o menor amabilidad, alguien le dice: "la salida es por allá". Porque, ¿quién lo necesita en la victoria? y ¿quién lo quiere en la derrota?

6/18/2009

Lo que queda del debate

El acelere de Michetti. La mano de sus asesores en comunicación fue una mano de bleque: todo el tiempo habló como en un comercial de campaña, con frases demasiado prefabricadas, apostando al efecto, recitando.
La falta de carisma de Pray Gay. La empatía es una batalla que ya parece perdida. Duda cuando habla. Se equivoca cuando lee. El resultado final es "este chico da inseguro" (con énfasis en "chico" y en "inseguro").
Los latiguillos de Solanas. Es coherente con la minería, los glaciares, el petróleo. Hasta que se le sale la cadena y empieza a derrapar.
Los cartones de Heller. Los números del crecimiento en tamaño catástrofe y la catástrofe real de que esos números no los cree nadie.
Una ciudad desdibujada, en algunos casos ingenuamente ideal, casi siempre ausente.
El cuestionamiento sobre los modelos y las gestiones que sólo refuerza la idea de estas elecciones como juicio que castigue la incapacidad de la dirigencia política.
Un intercambio pobre, a veces mezquino, sin espíritu constructivo, sin sentido del futuro.
¿Propuestas? Gracias, paso.

6/09/2009

Territorio Apache

Hoy salió publicado acá un informe que escribí sobre la causa Cromañón.
Un especial agradecimiento a quien me escuchó y decidió hacer posible mi primera incursión en territorio apache.

6/08/2009

Lo que el viento se llevó... y trajo

De memoria frágil, a los argentinos los escándalos políticos nos quedan en la cabeza el mismo tiempo que la pelea de gallinero entre dos vedettes de cuarta. Revolviendo un poco, uno puede encontrar:

• Las facturas de Skanska (vistas por última vez paseando por los gasoductos).
• La bolsita de Felisa (la tiene el Dr. Chapatín).
• La Samsonite de Antonini (duerme con la de Amira, y, sí... se ha formado una pareja).
• La ruta de la efedrina, Forza, Ferrón y Bina (la rima fue involuntaria).
• Los aportes de Forza a la campaña de CFK (uh, oh).
• La discusión sobre los superpoderes (se transformó en una ponencia del Hombre Araña en el último congreso internacional de superhéroes).
• Los fondos de de Vido.
• Los fondos de Santa Cruz ('cha que tiene fondo esta gente y la de arriba, da pa' pileta, quincho y parrilla).

Por supuesto, todo eso había quedado tapado por:

• El dengue.
• La gripe porcina o gripe A.
• Las testimoniales.
• Evita, digo... Nachita. Perdón: Nacha.
• Francisco haciendo dedo en la ruta (de la efedrina, of course).
• El desarmadero PRO.
• Gran Cuñado.

6/05/2009

Seguro que no

Atravieso el Gran Buenos Aires. Repetidos hasta el cansancio, los afiches séxtuples –gigantografías– de Francisco. Rostro sonriente sobre la derecha de la pieza, predominio del rojo y el negro, titulares cortos (bien ahí) con una significativa repetición de "Un hombre seguro te da seguridad". Reporto aquí la cadena asociativa:
¿Un hombre seguro te da seguridad? Oopppsss... Parece un tanto machista, ¿no? Consejo de padre decimonónico a hija casadera con leve tufillo a seguridad económica, cosa, nena, de que sólo tengas que preocuparte de hacerlo feliz y salto al comercial soy un hombre de familia, tengo cinco hijos y uno en camino, continué con la empresa familiar, soy rico y no me da vergüenza, muy acorde al hombre seguro que te da seguridad, muy tradicional, familiero y con propiedades. ¿Tradición, familia y propiedad? ¡Uff! La asociación se pone densa y todo es rojo y negro y ya pienso en Stendhal y en la restauración borbónica y en la iglesia y el ejército a los que parece aludir el título de su famosa novela y en que a él lo llaman el colorado, la forma cool del rojo en las clases altas y en la guillotina y en el realismo que en Europa es a secas y en América es mágico.
El será un hombre seguro pero yo seguro que no lo voto.

5/22/2009

En campaña

Si bien la campaña comenzó hace varias semanas, en estos días se multiplican los comerciales, los afiches y las apariciones públicas de los candidatos.
Aquí, algunos comentarios:

El PROperonismo (y qué ajustado a la realidad eso de que PRO esté en mayúsculas y peronismo en minúsculas. Où est Philippe Le Bel?) hace promesas sobre el bidet: "Un día vamos a vivir en una ciudad –o en una provincia–... (acá vienen las palabras mágicas: segura, que abrace la educación pública, etc.)." El cuento de hadas lo narran Gabriela Michetti, candidata a diputada por la Ciudad de Buenos Aires, Francisco de Narváez, que aspira al mismo cargo en la provincia, y Mauricio Macri, que está tan de adorno como Cristina en los actos de su marido.
El cierre del comercial es una fórmula (que además suena mucho al "Cristina, Cobos y vos" y ya sabemos que terminó en divorcio):
Mauricio+Francisco+Gabriela=Vos.
Digo yo: si se necesitan tres dirigentes para hacer un ciudadano común, estamos al horno.

El Acuerdo Cívico propone el "Cambio seguro": vamos a cambiar pero poquito, vamos a cambiar pero sólo lo necesario para que nadie se asuste... (bien pecho frío, gritarían desde el tablón). Tras este slogan es posible advertir una construcción burda signada por palabras que provienen de los resultados de encuestas cualitativas en las que se interrogó a los panelistas acerca de los atributos que tendría que tener una alternativa opositora. El producto de una construcción de este tipo es siempre un híbrido, lo que en este caso sintoniza a la perfección con la híbrida realidad de la fuerza política en cuestión.

El oficial Frente para la Victoria no parece apurado por lanzar el segmento propagandístico de la campaña. En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, tal vez hayan decidido no gastar pólvora en chimangos (¿los chimangos vendríamos a ser los votantes o serán los candidatos, incluido el si-pero-no Carlos Heller?).
Por otra parte, tienen una sobreabundante presencia en medios en la que se entremezclan el proselitismo y la función pública utilizada como proselitismo. Néstor Kirchner ha bajado el tono de su expresión y su frase "
se puede tener una banca más, dos menos, 3 más o 3 menos, pero estas son las reglas de la democracia" lo transforma en un Esopo posmoderno que reescribe "La zorra y las uvas" en estilo preelectoral.
Algunos medios han deslizado que el slogan de la campaña será "Un voto positivo", casi una ironía que remite al trasnochado "mi voto no es positivo" de Julio Cobos en el Senado. Casi una ironía que los ligará aún más con el Vicepresidente con el cual no se dirigen la palabra. En mi barrio esto se llama sangrar por la herida.

Martín Sabbatella, recién llegado a estas lides de la competencia parlamentaria, tiene una propuesta curiosa: "No todo es lo mismo". Desde acá quisiera decirle que tiene razón, no todo es lo mismo, pero esto no garantiza que algo sea mejor, también hay cosas peores. Eso sin contar que la eficacia de un mensaje que comienza con la palabra "no" está muy cuestionada. Estudios sobre comunicación afirman que gran parte de los receptores descartan la negación y leen un mensaje afirmativo que en este caso sería: todo es lo mismo. ¡Bienvenido a bordo!

¿Propuestas? No.
¿Diferenciación? Tampoco. Diferenciarse no es negar y/o descalificar al oponente (requiere mucho más que eso).

La inocencia se pierde sólo una vez.

5/20/2009

Que alguien le diga

Que alguien le diga al doctor Hermes Binner, gobernador de la provincia de Santa Fe, que si la meta era lograr que en todas sus apariciones en los medios se lo ligase a Carlos Reutemann, su misión está cumplida.
Salir a "pegarle" a un competidor es una estrategia válida.
Ahora bien, Reutemann en este momento no es competidor de Binner y los palos a cuenta de una competencia futura hoy no suman (la política no es un plan de ahorro).
Binner necesita construir presencia nacional –personal y partidaria– si aspira a una candidatura presidencial.
La permanente carga contra Reutemann no ayuda al posicionamiento de sus candidatos que, por cierto, están bastante desdibujados.
Por último, tanta inquina desluce los logros de su gestión y, a nivel nacional, lo coloca en el –pobre– lugar del que "le pega al Lole".

Elenco estable

Desde hace unas cuantas semanas –la dinámica de la política argentina se mide en términos de días y semanas, no de meses y años– se ha hablado mucho de las candidaturas "testimoniales" (brillante eufemismo), de las redes parentales en las listas (la esposa de, el hijo de, el cuñado de) y de las "farándulo-candidaturas" (a Nacha, que en verdad es Clotilde, la paran por la calle y le dicen Evita).
Más allá del juicio valorativo acerca de si está bien o mal que un candidato que no va a asumir ocupe un lugar en la lista o si la capacidad –o incapacidad– para la gestión pública es hereditaria o si el éxito en un escenario es una experiencia que habilita para el buen desempeño institucional, tratemos de ver las cosas desde otra perspectiva.
La frenética manipulación de las listas desnuda una realidad preocupante: la pobreza en términos reales de la clase dirigente argentina. Lo terrible, en última instancia, no es que un puñado de personas se haya apoderado de las nóminas. Lo terrible es que TODA la oferta existente está en esas nómina. Es decir, no han quedado fuera de ellas personas valiosas, probas y capacitadas para los cargos en disputa. No hay una dirigencia excluida del circuito del poder. Toda nuestra dirigencia está allí, en ese círculo cada vez más pequeño al que la mayoría ya no quiere ni asomarse.
Los que denuncian a los que quieren eternizarse también se han eternizado, los que se rebelan contra el nepotismo han debido bajar a su cónyuge del escenario electoral, los que se rasgan las vestiduras por el cumplimiento de los mandatos tuvieron que hacer renunciar a su compañera de fórmula y la que dijo que no se presentaría está ahí, tercera en la lista, tratando de "trackear" votos con su nombre.
Nuestra dirigencia es eso. Hace tiempo conformó el elenco estable de una tragicomedia de enredos. Entre bambalinas, la dama joven se pone a las corridas el disfraz de mucama; la protagonista se calza la peluca de la abuela; el galán se saca el traje de ocasional jardinero y todos vuelven a salir a escena.
La sabiduría popular diría "Y... es lo que hay". Yo no me resigno a entregarme mansamente a este destino.

5/17/2009

¿Cuánto tiempo?

¿Cuánto tiempo durará el novedoso tono conciliador del oficialismo en la campaña? (Mientras el Jefe de Gabinete y cuarto candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, Sergio Massa, habla en la televisión como si fuese una maestra de sala rosa, me da la sensación de que a Néstor Kirchner, ex presidente y primer candidato por el mismo distrito, lo tienen en Olivos atado a una silla como Ulises se hizo atar al mástil del barco para poder escuchar el canto de las sirenas)

¿Cuánto tiempo podrá permanecer la tercera candidata a diputada por la Capital Federal, Elisa "Lilita" Carrió sin citar el Antiguo Testamento ni hacer alguna denuncia o predecir el Apocalipsis?

¿Cuánto tiempo podrán sostener los candidatos del PROperonismo Felipe Solá y Francisco de Narváez, y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, la precaria convivencia que establecieron con miras a las elecciones? (En Barrio Parque, los matrimonios mal avenidos terminan con ceniceros voladores, si no, pregúntenle a Huberto Roviralta)

¿Cuánto tiempo mantendrá la clase dirigente argentina su forzada sonrisa frente a la cruda parodia del programa de Marcelo Tinelli? (Hasta ahora el único que sugirió un cambio de rumbo para proteger a la primera mandataria –"ponerla a un costadito"– fue el inefable Aníbal Fernández)

¿Cuánto tiempo podrán alimentar los resucitados radicales la ilusión de que el espíritu de Raúl Alfonsín los ilumina? (Son notables los esfuerzos de su hijo Ricardo para parecerse al fallecido ex presidente)

¿Cuánto tiempo tolerará la tercera candidata a diputada del oficialismo por la Provincia de Buenos Aires la ardua tarea de ser Evita, peronista, pacifista, rebelde e inconformista a tiempo completo? (Y, para completarla, recitando la letra de Imagine de John Lennon)

Hasta el 28 de junio hay tiempo de que estas forzadas máscaras –seguramente sugeridas por los asesores en comunicación con las encuestas a la vista– se caigan. Esperemos que no suceda después, como le pasó al presidente que iba a ser el médico, el policía, el maestro y el bombero de todos los argentinos y, en cambio, terminó saliendo de la Casa de Gobierno en helicóptero para nunca más volver.

5/08/2009

A mí no me habla

Desde su asunción, en diciembre de 2007, la señora que ejerce la Presidencia de la Nación –me resisto a utilizar el femenino de presidente y no puedo omitir que una de las entradas de la RAE para dicha palabra la define como "(coloq.) la esposa del presidente"– ha cambiado mucho su relación con los medios de comunicación. En un principio, sus contactos eran casi nulos y sus apariciones se reducían a los actos partidarios. Luego, a raíz del larguísimo conflicto con los productores agropecuarios, la estrategia dio un importante viraje y una de las dependencias de la residencia de Olivos se transformó en el lugar desde el cual la Primera Mandataria mantiene frecuentes encuentros con la prensa nacional e internacional.
Sin embargo, algo no ha cambiado: la señora Fernández de Kirchner –no sé cómo mantiene ese subyugante "de" alguien que se empeña en complicar sus alocuciones con la multiplicación de los "todos y todas" o "ellos y ellas", impostura verbal de la igualdad de género políticamente correcta– no le habla al país.
Lo repito todo junto: la señora Fernández de Kirchner no le habla al país. Nunca mira a cámara, nunca se dirige a esos "todos y todas" que le delegaron la función que hoy cumple; nunca hace otra cosa que buscar la aprobación de los asistentes a un acto proselitista o de los ocupantes de las primeras filas de asientos en la corte de Olivos, esos fieles seguidores de su gestión, los incondicionales, aquellos que interrogados acerca de su desempeño seguramente la vivarán.
No le dijo al país que enviaría al Congreso la resolución 125; no le dijo al país que habría planes para adquirir automotores, heladeras, cocinas, calefones, termotanques o bicicletas; no le dijo al país que implementaría un plan de obras públicas por $111.000 millones.
Es posible que ese estilo de aparición mediática se deba a que está atravesada por los tics y muletillas de tantos años en el Congreso, donde no se le habla a la ciudadanía sino a los pares con los que se comparte la actividad legislativa. O, tal vez, la típica toma de primer mandatario sentado a una mesa de trabajo con la sola compañía de la bandera nacional le produzca cierto escozor por recordarle las tristes cadenas nacionales de la dictadura. Puede ser también que ese formato la remita al archiconocido escenario del Despacho Oval que, aunque modernizado por la informalidad de Obama, dista mucho de parecerse al "Aló Presidente" de Chávez.
Entonces elige el atril, el micrófono obsesivamente acariciado, la mirada puesta en un auditorio amigable. Pero no me habla a mí. De un modo cortés me deja afuera. A mí y a otro montón de ciudadanos y ciudadanas que, también, somos parte del "todos y todas".

4/29/2009

Lo demás es silencio

Si la oposición triunfa en las elecciones, la Argentina va a ser una bolsa de gatos.
Clotilde Acosta (a.k.a. Nacha Guevara)

Nos tapó la lava

Si algo caracteriza a la democracia es la previsibilidad de la dinámica institucional.
Los pueblos construyen sus aciertos y amasan sus errores en términos de años, no de hechos puntuales como puede ser una elección.
¿Sobre qué volcán están sentados nuestros gobernantes para saber a ciencia cierta que si levantan de allí sus reales posaderas el país explotará?

4/27/2009

Mañana

A partir de una iniciativa de Clarín Blogs y por intermedio de su responsable, la querida Vanina Berghella, mañana martes, a partir de las 17 horas, estaré coordinando una de las charlas del ciclo "La hora de la web participativa" que tiene lugar en la Feria del Libro.
Me tocará el honor de presentar a Omar Genovese y Humberto Acciarressi, autores de los blogs El fantasma y A través del Uniberto, quienes fueron convocados para conversar acerca de blogs, lliteratura y cultura.
Dado que son dos grossos, de seguro no me darán mucho trabajo, lo que me permitirá disfrutar a fondo de sus afilados intercambios.

Fuera del marco

A veces, de tanto utilizar etiquetas, tengo la sensación de que me transformo en una suerte de repositor de supermercado: fulano es tal cosa y calza en este estante, mengano es tal otra y lo coloco en punta de góndola, o si se trata de objetos, esto es esto y le corresponde el lugar de arriba.
Cuando me doy cuenta de que estoy dejándome llevar por la corriente de ese mecanismo simplificador, trato de pensar fuera del marco.
Desetiquetar es un ejercicio difícil. Mucho más que etiquetar. Desetiquetar es desideologizar el pensamiento restituyéndole a la persona o al objeto su identidad, desnuda de calificativos. Es anular la confusión, más frecuente de lo que sería deseable, que iguala a alguien o a algo con una porción de sí. Es dejar de tomar la parte por el todo.
Pensar fuera del marco implica reconocer la diversidad y la multiplicidad de la mirada, y recuperar la conciencia de que adherimos a cierta ideología porque sintoniza con nuestros valores y no al revés. Es decir que cuando consentimos ponerle un marco ideológico a nuestra vida, lo hacemos porque es el que más se ajusta a nuestro sentido ético, estético y/o moral. Sin embargo, solemos olvidar que ni ese marco ni ningún otro encajan a la perfección ni pueden contener nuestra totalidad y que el elegido sólo es el que más se aproxima.
Con frecuencia, entonces, nos encontramos auto censurando algo por el simple hecho de que no se corresponde con el marco ideológico. Es casi seguro que un examen honesto de dicho marco dejará al descubierto lo que quedó afuera que, aunque sea poco, siempre es relevante. Es probable que por alguna necesidad imperiosa de pertenencia, hayamos desdeñado los sobrantes. Es que, desde adentro, una voz suele dictarnos que ése es el precio del marco: el cercenamiento de las rebabas para garantizar la inclusión completa.
Lo que sucede a continuación es que quedamos presos un dispoositivo que, no nos confundamos, hace más rígido nuestro sistema de creencias pero no por ello lo fortalece. Desarmar el marco y recuperar lo que quedó fuera de él le otorga consistencia al pensamiento. Le restituye la flexibilidad, nos devuelve la máxima libertad a la que podemos aspirar: la libertad de responder a la totalidad de nuestros valores y de lidiar con nuestras propias contradicciones.

4/21/2009

El insulto equivocado

Ni al ojo más distraído se le escapa que la Justicia argentina es víctima de una larga crisis. Faltan jueces, sobran juicios. Lo que desde afuera se ve como lentitud, desde adentro se percibe como desborde. Y todo esto sin mencionar las cuestiones que tienen que ver con presuntos hechos de corrupción.
En los últimos tiempos, los reclamos respecto de la falta de seguridad desencadenaron una polémica en la que –como en casi todas las polémicas argentinas– muchos ciudadanos opinamos sin saber: la polémica en torno al "garantismo" de los jueces.
Con cierta ingenuidad, la frase "jueces garantistas" suele aplicarse de manera desdeñosa, como si fuese un insulto. Parecería ser que un juez garantista es el que está del lado de los delincuentes, propone un estilo laxo, vela por los derechos de quienes no lo merecen y colabora con el incremento de la criminalidad.
Un juez garantista es un buen juez. Los jueces deben –para honrar la alta tarea que les ha sido encomendada– ser garantistas.
La tarea de un magistrado es impartir Justicia. Esto se traduce, por sobre todas las cosas, en la sumisión a la Ley fundamental de la Nación: la Constitución Argentina, que es la que GARANTIZA los derechos de los ciudadanos. De modo que un juez garantista es aquel que está profundamente comprometido con esta Norma y, por lo tanto, en cada uno se sus fallos se enfrenta a un dilema que casi ninguno de nosotros comprende: los habitantes de la República Argentina tenemos todos los mismos derechos, las mismas obligaciones y gozamos de las mismas garantías. No importa cuál sea la presión de la sociedad. No importa si somos damnificados o si hemos damnificado a un tercero, somos iguales ante la Ley.
La irritación generalizada –que no se debe sólo a los hechos de criminalidad sino también a factores como la incertidumbre económica e institucional, al grave proceso de desintegración del entramado social y al aumento constante de la brecha entre ricos y pobres– nos ha llevado a insultar a algunos de nuestros jueces llamándolos "garantistas". Deberíamos aceptar que los delincuentes forman parte de la sociedad y, nos guste o no, estamos bajo una misma ley. Deberíamos entender que, en el caso de tener que presentarnos ante un tribunal, querríamos que nuestros derechos estuviesen asegurados por un juez leal a la Constitución. Deberíamos darnos cuenta de que calificar de manera despectiva a un juez con el adjetivo "garantista" es haber elegido el insulto equivocado.

4/20/2009

Mucho carácter, pocas pulgas

Lo conocí en 1999 cuando llegó al lugar en el que yo trabajaba y se transformó en mi jefe.
Desembarcó con sus propios colaboradores y empezó por hacer un orden riguroso en la distribución de tareas, cambió el estilo de comunicación y tomó a su cargo responsabilidades administrativas que hasta ese momento habían estado dispersas entre varios miembros del plantel.
Por supuesto, no cayó nada simpático.
Yo, que había tenido un diálogo directo y fluido con el jefe anterior y estaba a cargo de un equipo de casi una decena de personas, sentí que la libertad con la que había trabajado hasta ese momento se esfumaba entre reclamos de cumplimiento estricto de horarios y rendiciones de avances.
Además, la puerta del despacho que siempre había estado abierta para consultas e intercambios se cerró y el acceso quedó a criterio de una de sus colaboradoras más cercanas.
Más de una vez entró sorpresivamente en mi oficina a las 8.15 sólo para comprobar si mi equipo y yo estábamos ahí. Era muy difícil hacerle entender que si la mayoría de nosotros habíamos estado trabajando hasta mucho más allá de la hora en que las oficinas quedaban desiertas, yo autorizaba que a la mañana siguiente la jornada se iniciara más tarde.
En una oportunidad, incluso, le dije esto en un tono nada amigable.
El no me caía bien. Y yo no le caía bien.
No voy a juzgar su desempeño como Jefe de Campaña de Acción por la República para las elecciones presidenciales de 1999. No me corresponde porque, además de ser una falta de respeto, sería olvidar que, harta de tanta presión, un mes antes de las elecciones hice uso del "efecto portazo" y renuncié.
Pero él estaba allí, con un notorio acento cordobés y un rígido sistema de trabajo y organización. Con sus poco frecuentes sonrisas y sus muy frecuentes ironías. Por eso, al seguir su desempeño como "gran recaudador" de la provincia de Buenos Aires, no me sorprendieron su eficacia ni su casi inagotable perseverancia para ir tras los objetivos que se había planteado.
Tampoco me sorprendieron las declaraciones que motivaron su intempestiva y forzada salida de ARBA. Más allá de lo que decida hacer en el futuro, de sus aspiraciones políticas (o no), de cualquier especulación acerca de si su actitud se debió a un exabrupto o a una estrategia; o si la presión que se ejerció sobre él para aceptar una candidatura testimonial en un distrito muy opositor fue una operación, es indudable que Santiago Montoya es un tipo de mucho carácter. Y de muy pocas pulgas.

4/17/2009

(–)

la memoria de la herida
se eleva por encima de la mesa
en la que todavía duermen
los platos de ayer
los restos de comida
aureolas en el mantel

despega del cuerpo como
se despega la carne
de un hueso recocido
tropieza en una silla
y tonta la discusión crece
otra vez

y es dentellada
es furia
es odio
es un insulto y un silencio
es reluciente puñal
que se clava
en el costado del más fuerte

justicia que no redime
sangre que no paga la cuenta

Frases hechas

Aunque están a diario en boca de todos, casi nadie sabe de qué hablamos cuando hablamos de:

  • Bajar la edad de imputabilidad de los menores.
  • Criminalización de la pobreza.
  • Judicialización de un menor.
  • Emergencia sanitaria.
  • El problema de la inseguridad.
  • Sensación de inseguridad. (hermanastra de la anterior)
  • Redistribución del ingreso.
  • Aedes aegypti.
  • Brote epidémico de dengue.
  • Dirigentes agropecuarios.
  • Jueces garantistas.
  • Pools sojeros.
  • Derechos humanos.
  • Contrato moral.

El problema del uso indiscriminado de la palabra es el vaciamiento de su sentido y el ingreso a una zona en la que la información es ruido y la opinión no tiene fundamentos.

4/16/2009

¿Estamos preparados?

Todos nos quejamos de la corrupción. Lo hacemos hasta el punto en que cada acto de Gobierno es sospechado, no sin razón, de poco transparente. Solemos decir sin empacho alguno que los tres poderes –Ejecutivo, Legislativo y Judicial– son corruptos; que las fuerzas de seguridad lo son; que el sindicalismo lo es. Circulan montones de cadenas de e-mails que enumeran supuestas pruebas de tanta iniquidad. Y la información que se transmite boca a boca no es mejor. Nos roban. Nos mienten.
Queda claro que la mayoría de nuestros dirigentes no están capacitados para obrar con transparencia. Ahora bien, yo me pregunto si nosotros, los ciudadanos, lo estamos.
Los primeros indicios abonarían la hipótesis de que ambos, ciudadanos y clase dirigente, provenimos de la misma sociedad y, por lo tanto, nos caben las mismas cualidades. De modo que si mañana decidiéramos suplantar a todos los funcionarios por "personas comunes", los índices de corrupción no cambiarían o, para decirlo de manera más precisa, no es posible asegurar que habría un descenso significativo.
Siendo muy benévolos y esperanzados, en un escenario en el cual se produjese este recambio y sí hubiese ese tan ansiado descenso de la corrupción en favor de una gestión transparente, ¿cuánto tardaríamos en denostar a los responsables de la "limpieza"?
Pensemos por un momento en los atributos del gobernante perfecto:
No roba ni permite robar (esto es tan simple –dije simple, no fácil– que no admite aclaración alguna).
Toma medidas que benefician a todos por igual en el largo plazo ("en el largo plazo" quiere decir dos cosas: que probablemente en el corto plazo las medidas sean esas a las que se aplica el eufemismo "antipáticas"; y que el gobernante de referencia tiene un plan).
Atiende los problemas de coyuntura sin descuidar los problemas de base (los problemas de coyuntura, en muchas ocasiones, exigen que se continúe con el asistencialismo aunque prevén el descenso de esta mecánica en función del plan mencionado en el punto anterior).
Cumple la ley (esto es tan simple como no robar).
Dialoga con todos los sectores (dentro del marco institucional, dialoga para llegar a conformar un paquete de "no negociables" que se mantendrán más allá de su mandato, lo que equivale a decir que hay un acuerdo básico acerca del plan).
No miente (sin altisonancias ni tremendismo, le explica a quienes le delegaron la tarea cuáles son sus planes, las medidas a implementar y les solicita la imprescindible solidaridad social que se requerirá para los momentos por venir. Además, con frecuencia informa con precisión a los ciudadanos acerca de la marcha de su gestión y lo hace hablándole al país, mirando a cámara).
Ahora, seamos sinceros, este ser virtuoso y temerario duraría en el poder ¿una semana? ¿un mes?
La respuesta fácil: ¡Claro, no lo dejarían trabajar!
La respuesta triste: ¡Claro, no lo dejaríaMOS trabajar!
Decir que las estructuras corporativas son las que impedirían que este buen señor o esta buena señora cumplan con sus objetivos es verdad. Pero no es toda la verdad. ¡Por supuesto que los gremios relacionados con la educación pondrían el grito en el cielo si, por ejemplo, la decisión es dejar sin vigencia el Estatuto del Docente para diseñar una instancia superadora! (obvio que ningún docente habrá leído la última parte de la frase y, si la leyó, no le importa)
Pero tampoco nosotros, ciudadanos comunes, estaríamos conformes si se nos exige, por ejemplo, pagar todos nuestros impuestos. Porque, ¿cuál es el mejor contador que podemos tener, el que buscamos con ansias y al que le pagamos con gusto? Sí, claro, el que mejor "dibuja".
¿Estamos preparados para escuchar de boca de un gobernante la verdad y para someternos a las consecuencias que tenga? No. La mayoría de nosotros no lo está.
¿Por qué esperamos que la transparencia venga de arriba para abajo? ¿Por qué no empezamos a ser transparentes y, con la autoridad que da serlo, elegimos dirigentes y gobernantes que sean "como nosotros"?
¿Cuán solidarios podemos ser si la gran purga que exigimos a gritos empieza a hacerse realidad?
Tendremos toda la solidaridad del mundo... hasta que llegue el momento de abrir la boca y tragar la cucharada de laxante.

4/10/2009

Igual que el dulce de leche

Las "listas testimoniales" son como el dulce de leche: un invento argentino. Pero claro, el dulce de leche es sólo dulce de leche y no encubre ninguna estrategia maliciosa.
Las listas testimoniales ideadas por el oficialismo con miras a las elecciones legislativas –adelantadas– del próximo 28 de junio proponen a funcionarios en ejercicio para ocupar los primeros puestos de las nóminas de cargos de menor jerarquía que, en caso de ganar, nunca ocuparán, dejando el lugar a candidatos menos conocidos. Así, se especula sobre la candidatura del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y una gran cantidad de Intendentes del Conurbano, porque si hay un distrito donde las papas queman y es necesario sacarlas del fuego es el que cuenta con casi un 40% del padrón nacional y que, por lo tanto, se transforma en una pieza vital para conseguir una victoria.
Llevado a un extremo, se podría, según este dispositivo electoral, armar una lista presidida por una estrella de la televisión, un cantante pop o un muerto ilustre. Seguramente tendrían más arrastre la señora Mirtha Legrand o Diego Torres que Manuel Belgrano o el mismísimo Juan Perón, pero eso es harina de otro costal y mejor no agitar las aguas.
Lo que llama la atención no es la idea peregrina –en un brainstorming todo puede suceder aunque la actividad de estos cerebros atormentados no registra precedentes– sino que haya tomado estado público y nosotros, los ciudadanos, no pongamos el grito en el cielo frente a semejante intento de manipulación del electorado.
Lo que llama la atención no es que las provisorias cabezas de lista acuerden llevar adelante una estrategia engañosa sino que las segundas espadas acepten esa nada sutil forma de decirles "no servís para ganar" o "a vos no te vota ni el loro".
Sin embargo, las cosas aún no están decididas. Un puñado de gobernadores provinciales se niega a participar de este artilugio. No queda claro si lo hacen por principios o porque saben que el barco se mueve hacia un inevitable naufragio.
Mientras tanto, la inseguridad, la epidemia de dengue y aún el vergonzante intento de levantar un muro separando los partidos de San Isidro y San Fernando (mucho santo para una iniciativa digna de la Inquisición), han pasado a segundo plano.
Resta saber si, al igual que sucede con el dulce de leche, le daremos al mundo un invento que a los argentinos nos fascina pero que en muchos países no se comprende.

4/08/2009

Leyendas urbanas 2.0

Desde hace tiempo veo cómo la bandeja de entrada de mi correo electrónico se llena de basura. Sin embargo, ya no es la basura que puede conjurarse habilitando un simple mecanismo de correo no deseado al que van a parar las ofertas de Viagra o los siempre infalibles alargamientos peneanos que prometen el más alto, más fuerte, más lejos (y más rendidor), o las copia-de-(marca prestigiosa de reloj)-igual-al-original.
Ahora la basura me llega de la mano de amigos y conocidos.
Y, no voy a negarlo, me produce una cierta irritación.
Desde hace décadas las leyendas urbanas han condimentado nuestras vidas con misterios insolubles. Historias referidas a la fórmula de la Coca-Cola y su poder corrosivo, la muerte de Paul McCartney o los mensajes satánicos del rock en reproducción inversa han circulado de boca en boca. Pero, claro, el boca a boca exigía algunas competencias: había que contar la historia, había que convencer al oyente, había que trabajar con criterios narrativos como la verosimilitud y había que crear detalles, incidencias, claves creíbles. Porque una cosa es contar una leyenda urbana y otra muy diferente es ser tratado de loco (y terminar siendo, uno mismo, leyenda urbana de la leyenda urbana).
Hoy la cosa es mucho más sencilla: todo se reduce al comando forward. Ya no hay que pensar ni mucho menos estructurar una narración que le dé credibilidad a la información transmitida. Todo es automático: el reenvío, la lista de destinatarios y hasta el horror o la sorpresa que nos causa lo que leemos.
Así he tenido la oportunidad de leer cosas tan bizarras como:
  • "A la margarina le falta una molécula para ser plástico. ¿Usted untaría un Tupper derretido sobre su tostada?"
  • "Las gomitas para el cabello que utilizamos a diario están hechas con preservativos usados que pueden contagiarnos el VIH. ¡Y las mujeres todo el tiempo nos las ponemos en la boca!"
  • "Este es el número de la cuenta bancaria de (complete con el presidente o funcionario corrupto que mejor le convenga) en Suiza. ¡Nos están robando!"
Y a nadie se le ocurre averiguar cuál es la composición molecular de la margarina ni si es rentable recuperar preservativos usados ni si hay algo (que en Suiza existe) que se llama secreto bancario.
No, la cosa es darle al forward y no pensar. La cosa es diseminar lo que sea por más increíble o ridículo que sea, y hacerlo con la impunidad que da el e-mail. Es rápido (mucho más rápido que el boca a boca), anónimo (el autor rara vez es identificable y el que reenvía no se hace cargo de lo que transmite), casi siempre solapadamente malintencionado y muy divertido porque democratiza la maledicencia al punto que para ser chismoso ya no hay que juntarse con las vecinas o ir a la peluquería a leer revistas del corazón.
Lo único cierto de las leyendas urbanas 2.0 es que canalizan nuestra necesidad de construir un enemigo externo. Ya sea una multinacional que produce alimentos envenenados para sojuzgarnos, como chinos inescrupulosos que desparraman el SIDA para terminar sojuzgándonos, como gobernantes que son tan ladrones y tan idiotas que dejan que la evidencia de sus robos se multiplique en la web y que, además, nos sojuzgan.
Mientras tanto, nosotros –tan inocentes y cándidos– no nos hacemos cargo de quiénes somos, cuál es nuestro lugar en la sociedad, cuáles son nuestras responsabilidades en la construcción de la realidad que vivimos. Y seguimos dándole al forward como si con eso pudiésemos limpiar nuestra conciencia, como si en ese gesto mecánico estuviese resumido todo nuestro compromiso social.