9/26/2009

Ley de Medios

¿Es posible hacer el bien desde una intención cuestionable?
¿Es legítima una iniciativa que responde sin disimulos a una puja de intereses ajenos a la ciudadanía?
¿Es justo manipular a la opinión pública sembrando el miedo, la desconfianza y hasta el odio?

Estas son algunas de las preguntas que me hago mientras se debate la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
La discusión ha perdido el espíritu de cualquier ley: la aspiración al bien común, y se ha transformado en un enfrentamiento de tablón en el que, más que el buen juego de un equipo, se defiende ciegamente una camiseta. Entonces todo se reduce a obtener una victoria sin importar los medios a los que haya que apelar para lograrla.
Es obvio que mis preguntas tienen que ver con la ética.
Es obvio, también, que todas valen tanto para el Gobierno como para el Grupo Clarín.

No me mientan. Y si me van a mentir, al menos hagan el esfuerzo de ser creíbles.

1 comentario:

Orson Díaz dijo...

A veces, lamentablemente, lo estratégico debe construirse por medio de tácticas espurias.