4/11/2007

Servidumbre

Duerme el animal
y, en sus sueños,
devora el alimento que le ofrezco.
Duerme la fiera
mientras, a sus pies,
vigilo ese descanso.
Atenta al rostro
que muda expresiones:
de la placidez a la crispación.
De la agonía al éxtasis.
De la ternura a la violencia.
Entre ronroneos,
gemidos
y ahogados rugidos.
Duerme el animal al que temo,
esclava de su hambre,
sierva de sus apetitos.
Duerme y, mientras tanto,
yo lo escribo
para que no me consuma.

1 comentario:

Nazario dijo...

símplemente, otro gran poema:
Gracias por tu pronta respuesta a mis dudas. Te cuento que la poesía es una de mis pasiones, junto con el cine. En la etapa de la vida que me encuentro no he tenido mucho tiempo de leer cosas nuevas, hace bastante tiempo, y este espacio del Blog-Revista me ha servido para conectarme de nuevo con lo que más me gusta. Muchos amigos están leyendo y están contentos con poder comunicarnos con estos artículos. Hasta ahora no había querido publicar nada personal, ya que también me gusta escribir (lo heredé de mi madre), pero al ver tu blog me he animado a publicar algo, pero como anónimo. En la semana publicaré algún poema que escribí hace tiempo. Lo busqué en el baúl de los recuerdos, pero está plenamente vigente.
Un abarazo
Christian